lunes, 17 de agosto de 2009

Vida del Libertador V: 1819-1820‏

Vida del Libertador V: 1819-1820

1819:

El 8 de enero, el prócer De Caicara le avisa a Páez que pronto llegará al Apure con sus fuerzas. El 11, el Libertador llega la boca del Arauca y el 16 llega con su ejército a San Juan de Payara y pasa revista a las tropas de Páez. El 29 del mismo mes, Simón, regresa a Angostura para preparar la instalación del Congreso de Angostura que se lleva a cabo el 15 de febrero y donde Bolívar pronuncia su más célebre discurso con frases como: “...el principio fundamental de nuestro sistema, depende inmediata y exclusivamente de la igualdad establecida y practicada en Venezuela. Que los hombres nacen todos con derechos iguales a los bienes de la sociedad, está sancionado por la pluralidad de los sabios; como también los está, que no todos los hombres nacen igualmente aptos para la obtención de todos los rangos; pues todos deben practicar la virtud y no todos la practican; todos deben ser valerosos y todos no los son; todos deben poseer talentos y todos no los poseen”; “La diversidad de origen requiere un pulso infinitamente firme, u tacto infinitamente delicado para manejar esta sociedad heterogénea, cuyo complicado artificio se disloca, se divide, se disuelve con la más ligera alteración”; “Si el principio de la igualdad política es generalmente reconocido, no lo es menos el de la desigualdad física y moral. La naturaleza hace a los hombres desiguales, en genio, temperamento, fuerzas y caracteres. Las leyes corrigen esta diferencia porque colocan al individuo en la sociedad para que la educación, la industria, las artes, los servicios, las virtudes le den una igualdad ficticia, propiamente llamada política social”; “El sistema de Gobierno más perfecto es aquel produce mayor suma de felicidad posible, mayor suma de seguridad social y mayor suma de estabilidad política”; “...a veces los hombres, no los principios, los que forman los Gobiernos. Los códigos, los sistemas, los estatutos sabios que sean, son obras muertas que poco influyen en las sociedades: ¡hombres virtuosos, hombres patriotas, hombres ilustrados constituyen las Repúblicas!”; “...cuan difícil es dirigir por simples leyes a los hombres”; “Que no se pierdan, pues, las lecciones de la experiencia; las escuelas de Grecia, de Roma, de Francia, de Inglaterra y de América nos instruyan en la difícil ciencia de crear y conservar las naciones con leyes propias, justas, legítimas y, sobre todo, útiles. No olvidando jamás que la excelencia de un Gobierno no consiste en su teórica, en su forma, ni en su mecanismo, sino en ser apropiado a la naturaleza y al carácter de la nación para quien se instituye”; “Debemos confesarlo: los más de los hombres desconocen sus verdaderos intereses, y constantemente procuran asaltarlos en las manos de sus depositarios: el individuo pugna contra la masa y la masa contra la autoridad”; “En todas las luchas la calma de un tercero viene a hacer órgano de la reconciliación... si el Pueblo de Venezuela no aplaude la elevación de sus bienhechores, es indigno de ser libre, y no los será jamás”; “No seamos presuntuosos, Legisladores: seamos moderados en nuestras pretensiones. No es probable conseguir lo que no ha logrado el género humano: lo que no han alcanzado las más grandes y sabias naciones. La libertad indefinida, la Democracia absoluta, son los escollos a donde han ido a estrellarse todas las esperanzas republicanas”; “Ya disfruta el Pueblo de Venezuela de los derechos que legitima, y fácilmente puede gozar; moderemos ahora el ímpetu de las pretensiones excesivas que quizás le suscitaría la forma de un Gobierno incompetente para él”; “Los gritos del género humano en los campos de batalla, o en los campos tumultarios, claman al cielo contra los inconsiderados y ciegos legisladores, que han pensado que se puede hacer impunemente ensayos de quiméricas institucionales”; “Todos los pueblos del mundo han pretendido la Libertad: los unos por las armas, los otros por las leyes, pasando alternativamente de la anarquía al despotismo o del despotismo a la anarquía; muy pocos son lo que se han contentado con pretensiones moderadas, constituyéndose de un modo conforme a sus medios, a su espíritu y a sus circunstancias”; “El amor a la Patria, el amor a las Leyes, el amor a los Magistrados, son las nobles pasiones que deben exclusivamente al alma de un republicano”; “Moral y luces son los polos de una República... moral y luces son nuestras primeras necesidades”; “Si no hay un respeto sagrado por la Patria, por las Leyes y por las autoridades, la sociedad es una confusión, un abismo; es un conflicto singular de hombre a hombre, de cuerpo a cuerpo”; “En el régimen absoluto, el Poder autorizado no admite límites... quizás el grito de un ciudadano puede devenir la presencia de un peligro encubierto o desconocido”; “La esclavitud es la hija de las tinieblas: un pueblo ignorante es un instrumento ciego de su propia destrucción: la ambición, la intriga abusan de la credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos a todo conocimiento político, económico y civil; adoptan como realidades las que son puras ilusiones; toman la licencia por la Libertad, la traición por el patriotismo, la venganza por la justicia”; “...la felicidad consiste en la práctica de la virtud... las buenas costumbres, y no la fuerza, son las columnas de las leyes...”; “...el ejercicio de la justicia es el ejercicio de la Libertad... son los Pueblos más bien que los Gobiernos los que arrastran tras sí la tiranía”; “...renovemos en el mundo la idea de un pueblo que no se contenta con ser libre y fuerte, sino que quiere ser virtuoso”; “No hay crimen donde no hay ley que mande o prohíba, y la ley dejará ser regla de la conducta del hombre si castigase las acciones que existieron antes que ellas”; “Para formar un Gobierno estable se requiere la base de un espíritu nacional, que tenga por objeto una inclinación uniforme hacia dos puntos capitales, moderar la voluntad general y limitar la autoridad pública...”; “Nacidos todos en el seno de una misma Madre, nuestros padres diferentes en origen y en sangre, son extranjeros, y todos difieren visiblemente en la epidermis: esta desemejanza trae un reato de la mayor trascendencia”; “No aspiremos a lo imposible, no sea por elevarnos sobre la región de la Libertad, descendemos a la región de la tiranía”; “...he pretendido excitar la prosperidad nacional por las dos más grandes palancas de la industria: el trabajo y el saber. Estimulando estos dos poderosos resortes de la sociedad, se alcanza lo más difícil entre los hombres: hacerlos honrados y felices”; “De la libertad absoluta se desciende siempre por el Poder absoluto, y el medio entre estos dos términos es la Suprema Libertad Social”; “Unidad, Unidad, Unidad, debe ser nuestra divisa. Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una Libertad ilimitada”; “La verdadera igualdad no existe sino en la formación y delante de la ley que liga y comprende a todos indistintamente; premia y recompensa al virtuoso, al justo, al sabio, al valiente, al honrado, al prudente, al industrioso, al activo, al benéfico; y castiga y reprime al vicioso, al injusto, al inmoral, al cobarde, al temerario, la holgazán y al perezoso”; “El que sirve a su Patria más honrosa y útilmente, merece bien con predilección y debe ser preferido y considerado sobre conciudadanos que no han podido o no han querido igualarlo”; “Haz bien a los otros el bien que quisieras para ti. No hagas a otro el mal que no quisieras para ti; son los dos principios eternos de la justicia natural en que están encerrados todos los derechos respecto a los individuos”; “Con respecto a la sociedad, son deberes de cada individuo vivir sujeto y conforme a las leyes; obedecer, respetar y amar a los magistrados y autoridades constituidas; conservar y defender la libertad e independencia de la Patria, y servirla con todos sus esfuerzos, sacrificándole los bienes, la fortuna, la vida, el honor, y aún la misma libertad personal, si fuera necesario”; “No puede ser buen ciudadano ni hombre honrado el que, olvidando que su familia pertenece más a la patria que a si mismo, descuida la educación de sus hijos. Todo padre de familia está obligado a inspirar a la suya amor a la Patria, a la libertad, a la virtud y al trabajo”; “La sociedad desconoce al que no procura la felicidad general; al que no se ocupa de aumentar con su trabajo, talentos o industria las riquezas y comodidades propias que colectivamente forman la prosperidad nacional”; “Es deber de todo ciudadano vigilar sobre la legítima inversión de las rentas públicas, en beneficio de la sociedad...”; “La seguridad consiste en la garantía y protección que la sociedad concede a cada uno de sus miembros para la conservación de su persona, derechos y propiedades. La libertad pública e individual que nace de este principio está protegida por la ley”; “Muchas naciones antiguas y modernas han sacudido la opresión; pero son rarísimas las que ha sabido gozar de algunos preciosos momentos de libertad”; “Yo imploro la confirmación de la Libertad absoluta a los esclavos como imploraría mi vida, y la vida de la República”; “Sólo la Democracia, en el concepto es susceptible de una absoluta libertad”; “Todo hombre se presume inocente hasta que se le declare culpable”; “Observaréis muchos sistemas de manejar hombres, mas todos para oprimirlos, y si la costumbre de mirar al género humano conducido por pastores de pueblos, no disminuyese el horror de tan chocante espectáculo, nos pasmaríamos al ver nuestra dócil especie pasear sobre al superficie del globo como viles rebaños destinados a alimentar a sus crueles conductores”; “El bien como el mal, da la muerte cuando es súbdito y excesivo”; “Si merezco vuestra aprobación, habré alcanzado el sublime título de buen Ciudadano, preferible para mí al de Libertador que me dio Venezuela, al de Pacificador que me dio Cundinamarca, y a los que el mundo entero puede dar”; “...nada es tan peligroso como dejar permanecer largo tiempo en un mismo ciudadano el Poder. El pueblo se acostumbra a obedecerles, y él se acostumbra a mandarlo; de donde se origina la usurpación y la tiranía”; “La propiedad es el derecho de gozar y disponer libremente de sus bienes y del fruto de sus talentos, industria o trabajo”; “La industria de los ciudadanos puede libremente ejercitarse en cualquier género de trabajo, cultura o comercio”; “Son derechos del hombre: la libertad, la seguridad, la propiedad y la igualdad. La felicidad general, que es el objeto de la sociedad, consisten en el perfecto goce de estos derechos”; “El derecho de expresar sus pensamientos y opiniones de palabra, por escrito, o de cualquier otro modo, es el primero y más estimable don de la naturaleza. Ni aún la ley misma podrá jamás prohibirlo, y sólo podrá señalarle justos términos, haciendo responsable de sus escritos y palabras, y aplicando penas proporcionadas a los que la ejercieren licenciosamente en perjuicio de la tranquilidad pública, de la vida, honor, estimación y propiedad de cualquier ciudadano”.

El 16 de febrero, Simón Bolívar, Jefe Supremo, insiste en que el Vicepresidente (Zea) debe encargarse del Congreso de Angostura puesto que el Libertador debe dar comienzo a uno de sus planes más titánicos: atravesar la cordillera que separa a Venezuela de la Nueva Granada y liberar a este país, derrotando las tropas que lo guarnecen mientras Morillo está inmovilizado en Venezuela a causa de la temporada de lluvias. Luego, el 10 de marzo, el Libertador llega inesperadamente al Apure con un batallón de ingleses y el 17 sorprende a la división del comandante chapetón Pereira, en La Gamarra, triunfando en el combate pero aún así los españoles logran huir a través del río gracias a una provisión de canoas. El 2 de abril se da la Batalla de las Queseras del Medio. El 23 del mismo mes, después de ocho días de reposo, Simón con el ejército atraviesan el Arauca, se dirigen al Alto Apure y se establecen en el pueblo de Mantecal. Exactamente un mes después, Bolívar convoca a una Junta de Guerra a los jefes del ejército en la aldea Setenta y les explica su plan de invasión al Reino (de Nueva Granada) y el efecto que debía producir sobre el teatro de operaciones. El proyecto fue aprobado. El 27 de mayo desde Mantecal el Libertador emprende la Campaña de Boyacá.

El 4 de junio se incorpora Páez en Guasdalito, tras haber repelido con gran éxito al ejército de Morillo que había emprendido la ofensiva en los vastos Llanos. La táctica de Páez fue irse replegando estratégicamente, confiando en que la fatiga, las enfermedades y los hostigamientos de sus hombres debilitarán las fuerzas españolas. En Arauca los hostigamientos hacen retroceder a Morillo por lo que el General Páez, al mando de 150 jinetes muy bien seleccionados, provoca a las fuerzas de caballería españolas quienes deciden perseguir a los patriotas pero al enérgico grito de “¡vuelvan caras!” los patriotas dan media vuelta inesperadamente y tras una lucha implacable aniquilan al enemigo que se encontraba fatigado. El mismo 4 de junio, Bolívar le da a Páez las mismas instrucciones que le había escrito antes para colaborar en la campaña. El 12 del mismo mes, entra al pueblo de Tame donde se le une el general Santander. Dos días más tarde, después de atravesar por ríos crecidos y sabanas inundadas, el ejército no le queda de otra que acampar en Tame para atravesar los ríos Aricaporo y Ariporo. El 21 de junio, los patriotas acampan en Toche (hoy Moreno), teniendo en cuenta que no se fuese a mojar la pólvora, ni las armas, ni los pertrechos, ni tampoco a sufrir lesiones e inclusive ahogamientos. Al día siguiente, después de pasar dos quebradas y dos ríos entran en la Villa de Pore, capital de la provincia; allí se reúnen con la división de Santander que les dan comida fresca a las tropas puesto que solo venían comiendo carne curada (carne cruda en sal para que no se pudra). Desde Mantecal habían recorrido 600 kilómetros. El 23 cruzan el río Pauto, el 24 entran a Nuchía, el 25 llegan a Morcote, el 26 suben a la Meseta de Chitacova, donde el frío era muy intenso y el 30, Simón, realiza una proclama a los granadinos anunciándoles la marcha del ejército libertador.

El 5 de julio el Libertador atraviesa con su ejército el páramo de Pisba escogido por Bolívar para no tropezar con fuerzas enemigas como habría ocurrido si hubiesen tomado por el camino real de Labranzagrande. El páramo fue un sendero de indios, lleno de obstáculos y de piedras. No pocos llaneros sucumben ante el frío o caen por los filos. Es de tener en cuenta que la fatiga en los páramos produce bastante sueño, por lo que la gente tiende a dormir... sin volver a despertar jamás. El 11 de julio se da la Batalla de Gámeza en la que antes del combate Bolívar le dice a sus hombres: “No podemos retirarnos por el Páramo; debemos vencer o morir”... los realistas son rechazados. El 12, el Ejército Libertador vuelve a sus antiguas posiciones de Tasco para esperar a la Legión Británica y a otros grupos retardados de la marcha sobre el Páramo y mientras tanto reposan y esperan tranquilos la victoria, tal como dice el boletín dictado por el propio Simón Bolívar. El 18 del mismo mes, por un movimiento de flanco, Bolívar y sus hombres se dirigen a Cerinza. Los españoles, para cubrir Tunja, se establecieron en los Molinos de Bonza. El 20, el Ejército Patriota se sitúa frente a los españoles en los corrales de Bonza. El 25 de julio se da la famosa Batalla del Pantano de Vargas que es un hito para la historia patria: el Libertador ha logrado distraer al ejército español por lo que hace un movimiento hacia Santa fe (Bogotá), pero en el Pantano le es cerrado el paso por hombres realistas al mando del general Barreiro. En una de las furiosas descargas de bayoneta, los chapetones logran hacerse de una colina y desde ahí rechazan los embates patriotas los cuales se repliegan en desorden, perseguidos por la caballería española. Sin embargo, la Legión Británica, compuesta por combatientes voluntarios al mando del Coronel Rooke –y por los cuales, años después, el propio Simón tuvo que intervenir en su favor ante el rey británico puesto que iban a ser juzgados por participar en una guerra ajena y frente a España que era vista como un aliado continental europeo por la realeza-, detienen la caballería española y en un magnífico contraataque recuperan la colina en medio de un fuego intenso. Las fuerzas realistas suben columna tras columna de hombres al asalto de la colina. La Legión Británica se ve abrumada ante el número superior de atacantes pero con gran heroísmo no deja de combatir pero comienza a perder terreno, palmo a palmo, sin regalar nada y sin dejar de pelear. La lucha es feroz de ambas partes. El valiente coronel Rooke cae de su caballo herido de muerte pero sus tropas, de una manera heroica, no caen en pánico y siguen combatiendo a pesar de seguir cediendo posiciones hasta que finalmente la colina queda en manos chapetonas. El ejército patriota se encuentra casi rodeado por el enemigo español de quien debe soportar un fuego mortífero de cañones y bayonetas que se encuentran mejor ubicadas en el terreno, produciendo un número considerable de bajas bolivarianas. En este momento El Libertador se dirige al coronel Rondón, a cuyo cargo se encontraba un contingente de caballería, diciéndole: “Coronel, salve usted la Patria”. Los bravos llaneros se lanzan en una carga épica contra el enemigo destrozando primero la caballería enemiga (muy superior en número) y luego la infantería... los patriotas que habían luchado todo el tiempo, electrizados por la gesta de los jinetes, de manera desordenada pero con un gran frenesí se lanzan contra la colina perdida a manos de los españoles y en un abrir y cerrar de ojos la toman, logrando desalojar los cañones enemigos que por la altura que les daba la colina tenían mayor alcance. De haberse perdido la batalla no habría quedado un ejército patriota que pudiera ofrecer algo de resistencia ante las fuerzas españolas en cualquier parte puesto que habrían quedado a merced de los realistas en Cundinamarca y en Venezuela, después de la temporada de lluvias, Morillo no le costaría llegar por todos los llanos venezolanos hasta Angostura, lo que hubiese echado a pique toda la Campaña Libertadora.

Posteriormente, el 4 de agosto, el Ejército Patriota de nuevo distrae al enemigo español, bastante disminuido y el cual se dirigía a marchas forzadas hasta Tunja por el camino de Toca. El 5 del mismo mes, los patriotas toman el pueblo de Chivatá y el Libertador entra a Tunja, donde hace prisionera a la guarnición realista. El 7 de agosto se da la Batalla de Boyacá la cual daría independencia definitiva a Cundinamarca (hoy Colombia) frente a la dominación española. Se debe tener en cuenta que esta no fue una batalla épica a pesar del gran contenido histórico y simbólico que representa. El verdadero mérito de esta victoria es la planificación para la batalla que hizo el Libertador: por sucesivos movimientos de flanco y caballería logra dividir al ejército chapetón en dos partes y de esta manera los cercan, imposibilitándoles cualquier comunicación entre ambas partes por lo que deben rendirse sin dar pelea. Entre los prisioneros se encuentra el comandante realista Barreiro. Para este momento, Simón y su ejército tenían gran fama y el ejército chapetón tenía un imaginario de invencibilidad de sus pares patriotas. Vale la pena mencionar que los jefes realistas como Morillo, La Torre, Pereira y Barreiro no eran cualquiera: fueron hombres seleccionados por la Corona después de lograr con éxito la expulsión del ejército napoleónico y de los moros en Andalucía... se dice que eran los mejores hombres de infantería de la época pero sucumbieron ante el genio de Bolívar y sus aguerridas fuerzas. El 10 de agosto, se ratifica el triunfo de Bolívar quien libera a Santa fe (Bogotá), sojuzgada tres años antes por el ejército de Morillo. Ante la presencia de los patriotas la ciudad había sido abandonada por el virrey. Los santafecinos reciben con júbilo al Libertador quien cabalga junto con Anzoátegui y Santander –que no sabemos por qué si este último no había participado en ninguna batalla-. Se debe mencionar que para este triunfo, Simón Bolívar, tuvo que sortear los inconvenientes que se presentaban por desobediencia de Páez.

El 9 de septiembre, Simón le propone al Virrey Sámano el canje de prisioneros de Boyacá por los ingleses caídos en Portebelo y los prisioneros existentes en Cartagena. Sámano jamás contestó. Dos días después, Bolívar establece una Vicepresidencia en la Nueva Granada, con las mismas atribuciones que tenían en Venezuela. El cargo le fue conferido a Francisco de Paula Santander. El 17 de septiembre, el Libertador pronuncia: “...la educación e instrucción pública son el principio más seguro de la felicidad general y la más sólida base de la libertad de los pueblos...”. El 20 del mismo mes, Simón Bolívar parte hacia Venezuela. El Santa fe muchos creían que él iba a sucumbir en su empresa por liberar de una vez por todas su ciudad natal. Del 4 al 19 de octubre, Bolívar atraviesa por San Gil, Barichara, Girón, Bucaramanga y Pamplona. El 7 de noviembre diría: “Siempre seréis libres porque queréis serlo. El pueblo que combate, al fin triunfa”. Luego, el 11, proclamaría: “La experiencia me ha enseñado que de los hombres se ha de exigir mucho para que hagan muy poco”. El 19 de noviembre, hallándose en Chita (municipio de Boyacá), recibe la noticia sobre al muerte de Anzoátegui y tres días más tarde llega a Pore. El 5 de diciembre entra a Achaguas después de haber tenido una conferencia con Páez, dos días antes. El 11, llega a la ciudad de Angostura, donde es recibido con triunfo y conducido al palacio de Gobierno. El 17 de diciembre, Bolívar propone la creación de la República de Colombia y el congreso la decreta. Esta nueva República sería dividida por tres departamentos: Quito, Cundinamarca y Venezuela (Ecuador, Colombia y Venezuela de hoy). El 24 de diciembre, el Libertador parte de Angostura a la Nueva Granada.

1820:

El 6 de enero, el Congreso de Angostura, ratifica a Simón Bolívar el título de Libertador. El 11, Simón, llega a San Juan de Payara, donde anota: “La suerte de la guerra es impenetrable para los hombres”. El 16, entrega a Sucre las sumas de dinero que ha recibido de Bogotá para que vaya a Saint Thomas a comprar armas. El 24 del mismo mes, llega a Matiyure y el 29 a Guasdualito con las tropas que conduce desde la Nueva Granada. Posteriormente, el 7 de febrero, en San Cristóbal, da instrucciones a Valdés, quien sigue con tropas a la Nueva Granada. El 25 del mismo mes, Simón diría: “La República gana tanto con la destrucción de un realista como con la de un mal ciudadano”. El 8 de marzo, El Libertador, hace una Proclama a los colombianos sobre la unión de los pueblos humanos en la cual reza: “...con anticipación me lisonjeé de vuestra colocación política en la faz del Universo, de la igualdad de la naturaleza, de los honores de la virtud, de los premios del mérito, de la fortuna, del saber, y de la gloria de ser hombres”. El 22, se acerca a la frontera con Venezuela para ocuparse de la futura campaña. El 19 de abril, diría: “...el que manda debe oír aunque sea las más duras verdades y, después de ser oídas, debe aprovecharse de ellas para corregir los males que producen los errores”. El 20 del mismo mes, el Libertador hace un oficio al Vicepresidente Zea sobre la libertad de los esclavos y exactamente un mes después, en el Rosario, hace varios Decretos a favor de los indígenas, instrucción pública, agricultura y comercio. El 26 de mayo expresaría las siguientes frases: “La educación forma al hombre moral, y para formar un legislador se necesita ciertamente de educación en una escuela de moral, de justicia y de leyes”; “Si hay alguna violencia justa, es aquella que se emplea en hacer los hombres buenos, y por consiguiente felices; y no hay libertad legítima sino cuando ésta se dirige a honrar la humanidad y a perfeccionarle sus suerte. Todo lo demás es de pura ilusión, y quizás de una ilusión perniciosa”; “Sin estabilidad todo principio político se corrompe y termina siempre por destruirse”; “Sufra usted más, y sufra hasta la muerte, que es el destino de los buenos patriotas”. 30 de mayo, diría: “Ciertamente, el oro y la plata son objetos precioso; pero la existencia de la República y la vida de los ciudadanos son más preciosos aún”; el 10 de junio, anotaría: “La paz será mi puerto, mi gloria, mi recompensa, mi esperanza, mi dicha y cuanto es precioso en el mundo”. El 19 de junio es recordado por las siguientes frases bolivarianas: “En los negocios pacíficos con los militares es muy importante ser veterano”; “...la afinidad de principios produce siempre la atracción recíproca en materias políticas”; “Nosotros no debemos ofrecer más que la paz en recompensa de la independencia”. El 22 del mismo mes, expresaría; “...este mundo es una cadena de bienes y de males y no hay cielo sin nubes” y el 23: “La gloria de la patria es vencer o morir”. Tres días después diría: “...las fuerzas... deben unirse y obrar de firme como audacia en el plan y con prudencia en la ejecución... es muy importante premiar a tiempo”.

El 4 de julio permanece en el Rosario hasta fines de mes. El 6 recibe comunicación del comandante chapetón La Torre, proponiéndole, por orden de Morillo, suspensión de las hostilidades. El 27 de agosto, Simón expresaría: “El hombre de honor no tiene más patria que aquella en que se protegen los derechos de los ciudadanos, y se respeta el carácter sagrado de la humanidad: la nuestra es la madre de todos los hombres libres y justos, sin distinción de origen o condición”. El 2 de septiembre, en Plato, por sus servicios a la patria, erige como Villa al pueblo de Plato. El 14 octubre, Simón Bolívar haría una Proclama a los colombianos desde Carache y el 21 del mismo mes, en Escuque, haría otra proclama a los corianos invitándoles a acogerse a las banderas de la patria, donde se consignan las siguientes frases: “Contad con el olvido de lo pasado y con el corazón de vuestros hermanos del ejército libertador”; “El fruto de la injusticia es amargo para todos”. Luego, el 26, propone bases para el armisticio iniciado por el general español Morillo. Posteriormente, el 2 de noviembre, Morillo toma la ofensiva y bate a los hombres del patriota Reyes Vargas en Corora. El ejército libertador permanece en Carache. Al día siguiente, Simón propone al general chapetón un tratado de regularización de la guerra. Días después, el 20 de noviembre, Morillo propone de nuevo la suspensión de armas; el Libertador conviene. Tres días más tarde, Simón expresaría: “En las guerras civiles es donde el derecho de gentes ha de ser más estricto y vigoroso”. El 26 del mismo mes se hacen los tratados de armisticio y regularización de la guerra y al día siguiente se da un hecho histórico: en Santa Ana, se entrevistan los generales Morillo y el Libertador, acordando elevar en el sitio un monumento conmemorativo al acto… al no haber ninguno, mandan a sus hombres a arrastrar una pesada roca en el lugar donde se saludaron por primera vez. Luego cada uno parte por su lado, después de despedirse cortésmente y de hablar de los malos ratos que se hicieron pasar uno al otro, al frente de sus respectivos ejércitos.

Vida del Libertador VI: 1821-1823‏

Vida del Libertador VI: 1821-1823‏
1821:

El 7 de enero, en vista de las hostilidades de los habitantes del Cauca con respecto al Ejército del Sur, Bolívar da un decreto con penas de muerte a los desertores. Tres días más tarde, envía a Guayaquil 1000 fusiles y municiones suficientes con el general Mires y al día siguiente nombra al general Sucre como comandante del Ejército del Sur. El 24 de enero, recibe las notas de los comisionados españoles llegados a Caracas para tratar la pacificación del país en nombre del Rey. Simón designa representantes ante la corte a los patriotas Revenga y a Echeverría, fuera de escribirle a Fernando VII. El 29 del mismo mes, nombra a Pedro León Torres como comandante, con Sucre, del Ejército del Sur. Posteriormente, el 4 de febrero, después de conocer de otra misión española a Chile y Buenos Aires, El Libertador se dirige a los Directores de ambos Estados, renovándoles las protestas de Colombia de no entrar en transacción alguna con España sin el absoluto reconocimiento de todas las Repúblicas de América y el 19 del mismo mes, en Cúcuta, sostiene ante el comandante realista La Torre el derecho de Colombia de retener a Maracaibo. El 2 de marzo llegaría a Trujillo y un día después le ordena a general Urdaneta establecer su cuartel general en Maracaibo, conservando su carácter como comandante de la guardia. El 15 de marzo, el Libertador se dirige a Barinas con parte del ejército y el 22, después de haber pasado por Mérida, Trujillo y Barinas, llega a Achaguas donde toma medidas en favor del ejército. El 4 de abril nombra al ex-general Mariño Vicepresidente interno de la República hasta que el Congreso elija en propiedad. Luego, el 11 del mismo mes, Simón regresa de Apure a Barinas, y el 17 dicta una proclama al ejército y a los pueblos de Colombia participándoles la ruptura del armisticio con España. El 22 llega el Libertador a Guanare con parte de su ejército y el 25, en oficio al Vicepresidente, Simón renuncia al haber militar de 25 mil pesos que le correspondía, acordado por la Ley de Repartición de Bienes Nacionales. Al día siguiente recibe noticias de la retirada de La Torre con motivo de la ocupación de Caracas por el patriota Bermúdez.

El 2 de junio, el Libertador ocupa San Carlos donde reúne todo el ejército. Cuando sus tropas entraban, las de los españoles salían hacia Valencia por el otro extremo de la ciudad. El 13 del mismo mes, contesta a Olmedo su carta escrita el 17 marzo desde Guayaquil donde éste le cuenta de la transformación política de la Provincia, la constitución de la Junta de Gobierno y el deseo unánime de todos para que Simón apresure su anunciado viaje. El 24 de junio se da la decisiva Batalla de Carabobo, en donde de nuevo reluce el genio militar del Libertador: ataca a los enemigos, comandados por La Torre, por donde no le esperaban, enviando primero a la caballería comandada por Páez y secundada por la Legión Británica, en un vasto y bien calculado movimiento envolvente que los españoles, formados impecablemente en columnas, se ven obligados a romper filas y el resultado es que tan sólo se salvan la tercera parte de chapetones, quienes se debe retirar a Puerto Cabello. Con esta batalla, en una clara y demoledora victoria ante los mejores hombres españoles, es para Venezuela la representación de su anhelada libertad, pues las plazas que están ocupas todavía por los realistas no tardarán en rendirse, puesto que sus hombres no son tan bien entrenados, se les ha cortados los suministros y provisiones, y ejército patriota ha tomado una gran fama de invencibilidad que motiva a los pobladores a sucesivas insurrecciones, cosa que facilitaría, en caso de choque, la entrada del ejército libertador.

El 29 de junio, el Libertador y sus hombres entran en Caracas, tras haberse rendido la guarnición chapetona. Simón es recibido con júbilo en su ciudad natal, de la cual se había retirado 7 años antes con la emigración, y cada habitante, al caer la noche, acude a su casa para estrecharle la mano, diciéndole el mote de “Padre de la Patria”. El 3 de julio, el Brigadier español Pereira, cercado por diversas columnas dirigidas por Bolívar, capitula en La Guaira. El 9 llega Simón a Valencia y el 12 nombra comisionados al coronel Salom y al general Pedro Briceño Méndez como Ministro de Guerra para estipular con el general La Torre, General en Jefe del Ejército Expedicionario de España, un tratado de armisticio. Dos días más tarde, en recompensa por la batalla de Carabobo, pide al Congreso de Colombia que declare libres, al nacer, a los hijos de los esclavos. El 23 de agosto, Simón, envía una carta al general San Martín (prócer de los Estados del Cono Sur sudamericano), desde Trujillo, participándole la victoria de Carabobo y donde le dice que su primer pensamiento al ver seguro el triunfo, fue el Perú y su ejército libertador. En mencionada carta escribe: “...es necio el que desprecia las bendiciones que la Providencia derrama sobre él. Somos queridos de Dios en este momento y no debemos dejar infructíferos sus dones”. Igualmente, escribe una carta similar a Lord Cochrane. Al día siguiente, escribe un oficio al general San Martín, ofreciéndole llevar su ejército al Perú siempre que la escuadra de Cochrane venga a buscarlo a Panamá, Buenaventura o Guayaquil. En este oficio, anota: “Yo no escribo a los que amo sino cuando necesito de ellos... la vida es corta, no sé cuando la perderé; un día perdido es irreparable”; “Después del bien de Colombia, nada me ocupa tanto como el éxito de armas de V.E. (general San Martín), tan dignas de llevar sus estandartes gloriosos donde quiera que haya esclavos que se abriguen a su sombra”. El 26 de agosto, Bolívar escribe una carta al Congreso de Colombia pidiendo que no sean confiscados los bienes de don Francisco Iturbe, quien le consiguió el pasaporte para escapar fuera de Venezuela en 1812. El 30 del mismo mes, Simón llega a Maracaibo donde permanece hasta mediados de septiembre.

El 7 de septiembre es nombrado por el Congreso como Presidente de Colombia y Santander como Vicepresidente. El 16 del mismo mes expresaría las siguientes frases: “La historia dirá: “Bolívar tomó el mando para libertar a sus conciudadanos, y cuando fueron libres, los dejó para que se gobernasen por la Leyes, y no por su voluntad””; “Persuádase usted que no sirvió sino para pelear, o, por lo menos, para andar con soldados, impidiendo que otros los conduzcan peor que yo”; “Me dice que la historia dirá de mí cosas magníficas. Yo pienso que no dirá nada tan grande como mi desprendimiento del mando, y de mi consagración a las armas para salvar al gobierno y a la Patria”; “...no conviene que la opinión y la fuerza estén en las mismas manos, y que toda la fuerza esté concentrada en el gobierno...”; “Es menos peligroso que haya dos potestades que una sola; y siempre se me debe suponer una potestad en este país, teniendo un mando militar que, probablemente, debo conservar”. El 24 de septiembre, Simón Bolívar anotaría: “El crimen en todos los partidos es igualmente odioso y condenable: hagamos triunfar la justicia y triunfará la libertad”. Igualmente, el primero de octubre, diría: “Yo juré en el fondo de mi corazón no ser más que un soldado, servir solamente a la guerra, y ser en la paz un ciudadano”; “Cuando las calamidades públicas me pusieron las armas en las manos para libertar a mi patria, yo no consulté mis fuerzas ni mis talentos. Cedí a la desesperación del espectáculo de horror que ofrecía ella en cadenas”. Al día siguiente es llamado Simón al Rosario de Cúcuta a prestar juramento. El 3 diría: “Prefiero el título de ciudadano al de Libertador, porque éste emana de la guerra, aquél emana de las leyes. Cambiadme, Señor, todos mis dictados por el de buen ciudadano”. El 4 de octubre, Simón participa al Congreso que, debiendo marchar al Sur a dirigir la guerra contra los opresores de Quito, señale distinta y claramente cuáles son las funciones que corresponden al Presidente de Colombia en campaña y durante el 7 de octubre, proclamaría: “La unidad en la guerra es la primera ventaja”. El 9 del mismo mes, se proclama la Ley que concede amplias facultades al Libertador- Presidente para dirigir la guerra en todo el territorio y el 10 felicita a Iturbide por sus triunfos en Méjico. Le anuncia el nombramiento de Santa María como Plenipotenciario cerca del gobierno de ese país. El 11 de octubre envía misiones diplomáticas a los gobiernos de Perú, Chile, Buenos Aires y Méjico a manifestarles los deseos del Gobierno de Colombia de establecer relaciones íntimas que aseguren la existencia política y de prosperidad de la América, antes española. El 15 de octubre, el Libertador expresaría: “...yo... creo más en el honor que en mis pasiones...”

El 16 de noviembre, desde Bogotá, Bolívar escribe al general San Martín y le insinúa mandar a Guayaquil el batallón Numancia, compuesto por veteranos provenientes de toda Colombia, fuera de tener que volver a poner al gobierno santanderista en orden, puesto que habían desviado las riendas de Cundinamarca, creyendo que Bolívar iba a ser muerto en su campaña en Venezuela... aún así perdona la vida a los corruptos y elitistas, hecho que más tarde costaría bastante caro para la Unión. El 20 del mismo mes, el Libertador ordena a Antonio José de Sucre, joven general, de avanzar con sus fuerzas sobre Quito a finales de 1822, en cuya época, él (Bolívar), estará también dirigiéndose a la misma región por el Norte. Sucre jamás recibiría la instrucción. El 14 de diciembre, el Libertador marcha hacia Popayán para dirigir la guerra del Sur. El 22 del mismo mes hace un oficio a Sucre desde el pueblo de La Plata donde le participa la comisión que ha enviado a Quito para proponer a los españoles una capitulación honrosa y el 29 de diciembre, desde Zumbique, manda instrucciones al Vicepresidente Santander para tomar medidas en casi toda la República a fin de conservar la paz en el territorio mientras se realiza la campaña del Sur.

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1822:

El 2 de enero, desde Cali, el Libertador da órdenes a Sucre de mandar buques a Buenaventura para trasladar 2500 hombres de la guardia que va a conducir a Guayaquil. En la misma fecha le dice al gobierno de Guayaquil que le ha enviado la división Torres con 2000 hombres y la guardia seguirá en el mes próximo, con Bolívar al mando, hacia la misma ciudad. El 26 de este mes, el ejército bolivariano entra en Popayán. Simón se mantiene en esta ciudad hasta el 8 de marzo cuando sale para alcanzar a su ejército, el cual había partido desde antes. El 21 de marzo, el ejército forzó el paso por el río Juanambú en Burrero, más abajo de Guambuyaco. Bolívar cruzó el río Mayo por el puente y al otro día acampó en Taminango, pueblo a 60 Kilómetros de Pasto. El 7 de abril, el Ejército Libertador triunfa en la Batalla de Bomboná, no sin antes costarle numerosas bajas. Simón Bolívar, envía comisionados para recibir noticias y refuerzos y emprende una fugaz retirada en procura de mejores posiciones. El 20 del mismo mes, Bolívar y sus hombres llegan al Peñol y al día siguiente se combate en Riobamba, después de que la caballería patriota venciera a la chapetona. Después de muchos días de reposo en el Peñol, el 14 de mayo, el ejército de Bolívar atraviesa el río Mayo y se dirige al Trapiche, en la parte alta de los valles del Patía que es un lugar fresco y de algunos recursos. Diez días después, el general José Antonio Sucre, quien provenía de Guayaquil, ataca las guarniciones españolas de Quito, en las faldas del volcán Pichincha, por lo que el ejército realista tiene que retirarse a la Capital por la pérdida de más de la mitad de sus efectivos, y la actual capital ecuatoriana sería el lugar en que capitularían, al día siguiente, las fuerzas españolas después de que Sucre le ofrece al comandante español Aymerich una rendición honrosa. El 28 de mayo, Bolívar y sus hombres marchan sobre Pasto sin saber nada de Sucre y su ejército.

El primero de junio, desde el Trapiche, El Libertador consulta al Poder Ejecutivo de Colombia para saber qué conducta debe observar respecto a la Provincia de Guayaquil, aún cuando pertenecía a Colombia. El 4 del mismo mes, después de varias comunicaciones, los españoles de Pasto están dispuestos a rendirse. El 8 de junio, agentes de la división española le informan a Simón, en el Alto de Tasines, que el comandante realista García ha aprobado la capitulación. Sin esperar las tropas, Simón se dirigió con unos cuantos ayudantes a Pasto, donde entró a las 5 de la tarde. El Obispo Jiménez condujo al Libertador, bajo palio (fraja blanca de lana con cruces negras que usa el papa sobre sus vestiduras pontificales y que servía para recibir a reyes o grandes luchadores en el feudalismo), desde la puerta del Templo hasta el Altar Mayor. Ya se tenían noticias sobre lo ocurrido en Pichincha. El 17 de junio, la Municipalidad, todas las corporaciones y personas nobles, levantan un acta reclamando la incorporación de la Provincia a la República de Colombia y disponiendo de honores a los autores de la campaña, erigen una pirámide en el campo de batalla e inscripciones honrosas en la Municipalidad a favor de los libertadores. Igualmente, le participa al general San Martín sobre el término de la guerra con los triunfos de Bomboná y Pichincha, además de manifestarles los agradecimientos de Colombia por los auxilios prestados por Sucre y le agrega que su ejército está <>. El 25 de junio, el Ejecutivo de Colombia, por oficio del Secretario de Asuntos Exteriores, Pedro Gual, autoriza al Libertador a usar la fuerza hasta lograr la incorporación de Guayaquil, en caso de que las cuestiones políticas no fueran suficientes para lograr el sagrado reconocimiento de los derechos de Colombia.

El 6 de julio, se hace el Tratado de Unión, Liga y Confederación Perpetua, propuesto por Colombia y firmado en Lima por su representante Joaquín Mosquera y el Secretario de Estado del Perú, Bernardo Monteagudo. El 11 de julio, Simón llega a Guayaquil y dos días más tarde, en cumplimiento de sus deberes como Presidente Constitucional, decreta la incorporación de Guayaquil a Colombia. El 27 del mismo mes, Bolívar y San Martí conferencian pero un ejército realista ha ocupado gran parte de Perú. El libertador le propone a San Martín ayuda y tropas para batir sobre el campo al enemigo común, pero el Protector de Perú rehúsa la oferta, diciendo que no tiene fuerzas suficientes, por lo que se embarca a medianoche. San Martín, posteriormente, abandonaría el mando y se retiraría a Europa, dejando las tropas peruanas en manos de un general inexperto, así que cuando los realistas provocan la histórica batalla Moquegua, las tropas dirigidas por el jefe peruano son completamente derrotadas. El 29 de julio, se hace la Relación de la Conferencia de Guayaquil para el Secretario de Relaciones Exteriores de Colombia, al Intendente del Departamento de Quito (general Sucre) y para Santander, dictadas por Bolívar. Al día siguiente, Simón, nombra a José María Córdova comandante de la segunda brigada que marcha al Perú y el 31, la Asamblea de Guayaquil declara por aclamación que la Provincia queda para siempre restituida para Colombia. El 8 de septiembre, Bolívar llega a la Cuenca donde es recibido en triunfo y al día siguiente realiza un oficio al Gobierno de Perú y Chile en el que ofrece 4000 hombres de refuerzo y cuantos sean necesarios. El 29 del mismo mes, expresaría: “...en los extremos están los más grandes peligros...”. El 13 de octubre, es la fecha de una de las copia del libro de Simón <>, lugar montañoso que le inspira párrafos donde el Libertador dialoga con el tiempo. El 21 del mismo mes, después de estudiar la región, parte Bolívar hacia Cuenca y se hace el Tratado de Unión, Liga y Confederación, firmado en Chile por el representante de Colombia Joaquín Mosquera y los Ministros de Gobierno y Relaciones Exteriores, de Hacienda y de Guerra de Chile. El 25, el Libertador regresa por Saraguro y Nabón a Cuenca. El Perú no acepta el ofrecimiento del Libertador de mandarle 4000 hombres de refuerzo, puesto que la derrota de Moquegua ha permitido a los políticos realistas fortalecerse en el Perú y los recelos y rencillas de los independientes van resquebrajando aún más la obra de San Martín. El 15 de noviembre, Simón Bolívar da instrucciones a Paz Castillo sobre tropas colombianas en Perú. El 6 de noviembre, el Libertador anotaría: “...los que viven de su lengua son los que no me quieren...”. Luego, el 31 de diciembre, Simón felicita desde Tulcán al Congreso de Colombia por su instalación.

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1823:

13 de enero se dicta el decreto de confiscación de bienes de los realistas alzados en Pasto. El 14 de febrero, Simón afirma: “...siempre el ladrón tiene miedo de la justicia”. Para el 28 de febrero, el Libertador pone las tropas del Sur a las órdenes de Sucre. Manda a aumentar los batallones y a fines de mes invita a Chile y Buenos Aires a una <>. El 1° de marzo, Riva Agüero le participa a Simón Bolívar que ha sido nombrado Presidente del Perú y le pide 4000 hombres. El 8 del mismo mes se firma el Tratado de amistad y alianza entre Colombia y Buenos Aires. El 12, Bolívar, expresaría: “...un necio no puede ser autoridad” y el 15 de marzo, comunica a Lima que enviará a Perú 6000 hombres en dos divisiones de 3000. La primera división saldría dos días después, siendo Valdés el comandante. Al día siguiente se hace el convenio entre Colombia y Perú sobre auxilios militares y Simón Bolívar le ofrece al embajador peruano Portocarrero ir al Perú a tomar parte de la guerra, además de pronunciar: “La revolución es un elemento que no se puede manejar. Es más indócil que el viento”. El 30 de marzo, el Libertador critica el plan de Riva Agüero de mandar a los soldados colombianos a Intermedios donde no había nada preparado para recibirlos. Para ese entonces el presidente peruano era desconocido por su congreso y Riva Agüero desconocía, igualmente, al congreso peruano. Aún así, el 12 de abril, Bolívar envía la segunda expedición de 3000 hombres al Perú y dos días más tarde exclama: “Ya no sé jamás degradarme a fingir y mucho menos a negar. Nadie puede hablar de sí sin degradar de algún modo su mérito”, fuera de enviar, ese mismo día, a Sucre al país Inca con el carácter de ministro diplomático, pero el joven general no logra impedir que las tropas del Perú, que habían comenzado una campaña en Sur del país, sean batidas.

El 15 de abril, Simón pide con instancias refuerzos a Colombia, además de anotar: “...la noble descendencia honra a quien la usa... no creo ninguna cosa tan corrosiva como la alabanza...”. El 26 del mismo mes llegan comisionados enviados por el Congreso de Perú (Francisco Mendoza y el marqués de Villafuerte) para invitar al Libertador a dirigir la guerra en el país Inca, puesto que la guerra civil ha estallado y Riva Agüero se retira a Trujillo con parte de sus tropas, mientras que avanzan las realistas. El 29, Bolívar expresaría: “...ya no se puede mandar, sino con el amor del prójimo y con un profunda humildad. El que no está con la libertad puede contar con las cadenas del infortunio y con la desaprobación universal”. Al día siguiente invita a Río de la Plata a enviar una división al Alto Perú.

Luego, el 5 de mayo, el Congreso de Perú da un voto de gracias a Simón Bolívar. El 14 del mismo mes, el Congreso peruano decreta llamar a Bolívar. Diez días más tarde, el Libertador afirmaría: “...las cosas para hacerlas bien, es preciso hacerlas dos veces: es decir, que la primera enseña la segunda”. El 15 de junio escribe una carta a Arboleda sobre el Poder Moral de su Constitución, la cual contiene la siguiente frase: “Todo el mundo sabe que la religión y la filosofía contienen a los hombres, la primera por la pena, la segunda por la esperanza y la persuasión”. El 17 de julio se da la Batalla de la Villa de Ibarra. El 21 del mismo mes, Simón haría suya esta frase: “...cuando más me elevo tanto más hondo se ofrece el abismo”. El 2 de agosto, El Libertador recibe el permiso del Congreso de Colombia para trasladarse al Perú, cosa que hace el 7 en el bergantín “Chimborazo”, junto con combatientes de varias batallas en Colombia. Un día antes diría: “La cosa de América no es un problema ni un hecho siquiera, es un decreto soberano, irrevocable del destino: este mundo no se puede ligar a nada, porque los dos grandes océanos del mundo lo rodean y el corazón de los americanos es absolutamente independiente”. El 1° de septiembre llega Simón Bolívar al Perú, donde lo reciben funcionarios en el puerto del Callao y al día siguiente, el Congreso, lo autoriza para reducir a Riva Agüero y en un vibrante discurso, Simón, les ofrece no descansar un solo día de luchar sin tregua ni cuartel hasta devolver la Paz, la Unidad y la Independencia al Perú. El 12 del mismo mes, por recomendación del Libertador, manda del Perú al Coronel don Juan Salazar a Chile en calidad de Ministro diplomático con la misión de pedir tropas y dinero para la campaña del Perú.

El 3 de octubre, se firma el Tratado de Amistad, Liga y Confederación entre Colombia y Méjico. El 10, anotaría: “Los preceptos y los dogmas sagrados son útiles, luminosos y de evidencia metafísica; todos debemos profesarlos, más este deber es moral, no político”. El 13 de octubre le comenta el Libertador a Santander la derrota de Santa Cruz y le dice que Riva Agüero tiene relaciones con los españoles. El 20 del mismo mes, manda comisionados ante Riva Agüero siendo estos los coroneles Antonio Morales y Francisco Araoz y el 27 envía O’leary a Chile en solicitud de socorros y refuerzos para la campaña final. El 30 expresaría las siguientes frases: “...el que trabaja por la libertad y la gloria no debe tener otra recompensa que la gloria y la libertad”; “...no hay esperanza de justicia donde no se encuentra ni equidad ni talento para manejar los grandes negocios, y negocios de que depende la vida del Estado”; “...en moral como en política hay reglas que no se deben traspasar, pues su violación suele costar caro”; “La ofensa hecha al justo es un golpe contra mi corazón y yo no quiero precipitar mi mano contra mi propio pecho”; “Yo soy con los soldados lo que los pródigos con el dinero, que cuando lo tienen no saben qué hacer con él sino gastarlo”. El 16 de noviembre, ante la negativa de Riva Agüero para declinar su actitud hostil, el Libertador emprende la marcha para someterlo y dirige sus tropas hacia Cajamarca. El 14 de diciembre, Simón anotaría: “Tan sólo el amor a la Patria me vuelve brío, que pierdo al contemplar los obstáculos”.

Vida del Libertador VII: 1824-1826‏

Vida del Libertador VII: 1824-1826‏



1824:

El 1° de enero, Simón regresa de Cajamarca y Trujillo, después de la misión de someter al ex-presidente peruano Riva Agüero, con la gran fortuna que no se derrama sangre latinoamericana, pues el ex-dignatario ha dado cuenta de su falsa posición, fuera que la mayoría de sus tropas lo abandonan, por lo que llega a un acuerdo con Bolívar que culmina con la expulsión de Riva Agüero y sus partidarios fuera del Perú. En el viaje de regreso El Libertador cae enfermo de fiebre, la cual lo deja en cama por un mes en Pativilca. El 9 de enero expresaría: “Mi país se ha libertado porque ha habido unidad y obediencia; no siempre voluntaria, pero siempre constante”; “...a los enemigos no se les engaña sino lisonjeándolos. La ingratitud es el crimen más grande que pueden los hombres atreverse a cometer...”. El 12 de enero, el Libertador se queja del gobierno del nuevo presidente peruano, Torre Tagle, por la falta de asistencia a las tropas. Lo anterior ha hecho que los realistas tomen ventajas sobre el terreno sin oposición alguna y la guarnición argentina en El Callao, enviada desde Buenos Aires, tal como lo había solicitado Simón, el 30 de abril del año anterior, traicionaran la causa independentista y entregaran la plaza fuerte a los españoles. De esta manera, al quedar cortada la principal fuente de suministros, las tropas patriotas deben retirarse de Lima y reorganizarse más al Norte mientras que los chapetones toman la capital peruana y cometen todo tipo de desmanes e imponen fuertes contribuciones a los comerciantes. De esta manera, la independencia del Perú parece perdida para siempre.

El 15 de enero, en vista de los errores del Gobierno peruano, el diplomático Joaquín Mosquera visita a Simón en medio de su enfermedad y previendo la catástrofe, el primero le pregunta: “¿y qué piensa hacer ahora?”, a lo que el Libertador contesta: “¡Triunfar!”, fuera de comentarle: “La impunidad de los delitos hace que éstos se cometan con más frecuencia: al fin llega el caso en que el castigo no basta para reprimirlos”. El 19 del mismo mes, anotaría: “Usted formó mi corazón para la libertad, para la justicia, para lo grande, para lo hermoso. Yo he seguido el sendero que Usted me señaló” y el 25: “...el arca santa de la salud está colocada sobre el crédito y la fe de las naciones, fuera de ello todo es perdición”. El 28 del mismo mes, expresaría: “...un soldado de la justicia y de la ley es más grande que el conquistador del Universo” El 4 de febrero, diría: “Yo espero mucho del tiempo: su inmenso vientre contiene más esperanzas que sucesos pasados; y los prodigios futuros deben ser muy superiores a los pretéritos” y el 8 del mismo mes, anotaría: “La guerra se alimenta del despotismo, y no se hace por el amor de Dios”. Entre el 9 y 10 de febrero, considerándose Bolívar expuesto por los últimos acontecimientos, insta al Gobierno de Bogotá por los refuerzos tantas veces pedidos y que Santander aún no envía. El mismo 10, en vista de la República, el Congreso del Perú nombra a Bolívar Dictador, a lo que él responde: “A ser terrible autoriza el peligro de la Patria y las necesidades del Estado” y el 13 de febrero les dice a los peruanos: “Estoy resuelto a no ahorrar medida ninguna a comprometerme hasta el alma porque se salve este país”. El 20 de febrero, Simón, anotaría: “Nada es peor en política que dejar de cumplir lo que se ha mandado. Esta debilidad causa desprecio y hace inútiles las medidas posteriores” y, el 25, afirmaría: “...todos nuestros bienes no han venido del exceso de nuestros males, así debemos animarnos a nuevos sacrificios con esperanzas de mejoras”. Ante la decisión del Congreso, el presidente Torre Tagle, con todo su tren oficial, se pasa a favor de los españoles, pero patriotas como Juan Sánchez Carrión Unanúe y otros fieles se unen al Libertador.

El 8 de marzo, Simón establece el Gobierno en Trujillo y decreta el reparto de tierra a los indígenas y la supresión de los cacicazgos. Crea la Universidad de Trujillo y nombra como Ministro General de Negocios al patriota peruano José Sánchez Carrión. El 15 del mismo mes decreta la pena de muerte para los desertores y el 18 la pena capital para todo empleado de Aduana, Resguardo o Capitanía de Puerto o de cualquier otro funcionario de Hacienda Pública que haga parte de fraudes. El 12 de junio, Simón Bolívar recibe la visita del capitán norteamericano Paulding, en Huaraz. Cinco días más tarde, el Libertador pasa por la vía de Huaraz, Olleros, Chavín y Aguamiro, siguió el portachuelo de Yanash Allash de 5000 metros de altura, entre gruesas nevadas, al sur de Huascarán. Para el 10 de julio, se reúne el ejército en Cayna, luego de cortar los suministros al ejército realista que provienen de El Cuzco y, el 28, el Congreso de Colombia da una ley por la cual suspenden al Libertador las facultades extraordinarias para dirigir la guerra en los departamentos del Sur, ley que es fuertemente defendida por Santander. Aún así, al día siguiente, Simón dirige una elocuente proclama al ejército en Pasco, puesto que el nuevo ejército está compuesto de veteranos de Colombia (Cundinamarca- hoy Colombia-, Quito –hoy Ecuador- y Venezuela), Argentina, Perú y Chile, debido a que los refuerzos pedidos al gobierno santanderista jamás llegaron.

El 6 de agosto se da la decisiva batalla de Junín: tras haber cortado los suministros y comunicaciones con El Cuzco, los realistas han tenido que retroceder y Bolívar ha hecho adelantar la caballería. En Junín, mientras la infantería chapetona prosigue su retirada, la caballería realista se lanza contra los jinetes independentistas y el campo queda envuelto en polvo al tronar de los cascos de los caballos, de las lanzas y espadas. Los bravos llaneros patriotas, maestros especialistas en el manejo de la lanza, esperan a pie firme la embestida española, logrando repeler con relativo éxitos la primera envestida, pero las otras cargas de caballería españolas comienzan inclinar la balanza a favor de los chapetones, puesto que logran dividir las fuerzas patriotas. En medio del desorden, los llaneros siguen resistiendo mientras que un escuadrón peruano, al mando del comandante Suárez, ataca a los españoles por la retaguardia, cambiando considerablemente el curso de la batalla y permitiendo facilitar la victoria patriota puesto que el ataque de los hombres de Suárez permite el reagrupamiento de los jinetes patriotas, los cuales hacen temblar la tierra bajo sus cascos y se mandan en brutal envestida contra los jinetes españoles, quienes tras una fuerte lucha cuerpo a cuerpo tienen de otra que retroceder. En ese momento, el intrépido general argentino Nocochea se ha lanzado heroicamente SOLO, impetuosamente, en medio de un grupo de corceles españoles que cubren la retirada, a pesar de haber recibido 7 heridas de bala, un lanzazo y cortes de espada. Los jefes venezolanos Camacaro y Sandoval acuden a auxiliarse y lo rescatan... la retirada de los españoles es desordenada y precipitada. Esta batalla desmoraliza el resto del cuerpo español... gracias a la llegada de la noche no se persigue a los chapetones y al día siguiente, en el pueblo de Reyes, los indígenas reciben con júbilo al Libertador, le ofrecen a él y sus hombre víveres, agua, cobijas y mantas, además de una fraterna hospitalidad. En la cabaña en la que duerme Simón cuelgan ornamentos de plata para que tanto los soldados patriotas como los indígenas, sepan que no se debe molestar cerca y dejar descansar. El 30 de agosto, Simón Bolívar llega a la ciudad de Huamanga con una parte de su ejército y le comunica a Sánchez Carrión para que establezca gobierno. El 19 de septiembre sale Huamanga.

El 4 de octubre, en vista de la paralización de operaciones por la temporada de lluvias, Simón resuelve dirigirse a la costa a recibir refuerzos de Colombia. El 6 del mismo mes, hallándose en Sañaica encomienda el ejército a Sucre y lo autoriza para dirigir operaciones. En seguida se dirige a la Costa a preparar lo necesario para recibir los refuerzos de Colombia, que jamás llegan. El 16 pronuncia: “La igualdad no es lo más conforme con la obediencia”. El 24 de octubre, en Huancayo, no recibe los refuerzos sino la Ley del Congreso de Colombia del 28 julio en la cual se le delega todas las facultades del Libertador como general de Colombia, al general Sucre, ley hecha por el séquito santanderista, quienes creen que el heroico y leal Sucre es manejable por su juventud. El 9 de noviembre se dan instrucciones militares a Sucre, dadas desde Chancay, en oficio firmado por Tomás de Heres. Al día siguiente una representación del Ejército Libertador envían una carta dirigida a Santander por la ley del 28 de julio en la que le dicen, bajo palabras de Simón Bolívar: “Siempre los tiranos se han ligado y los libres jamás: ¡Desgraciada condición humana!”; “Mis tristezas vienen de mi filosofía y yo soy más filósofo en la propiedad que en el infortunio”. De igual manera, el 11 de noviembre, Bolívar expresaría: “Cuando yo perdiera todo sobre la tierra, me quedaría la gloria de haber llenado mi deber hasta la última extremidad, y esta gloria será eternamente mi bien y mi dicha”. El 15 del mismo mes dice: “...la libertad del mundo está dependiente de la salud de América”. El 26, anota: “...la unión hace la fuerza. De las cosas más seguras, la más segura es dudar”. El 5 de diciembre el Libertador libera a Lima, siendo aplaudido por sus habitantes. Aún así las fortalezas de El Callao, puerto de Lima, siguen en manos chapetonas por lo que Bolívar envía un ejército para sitiarlas bajo el comando de uno de sus mejores hombres y gran guerrero: el patriota venezolano general Bartolomé Salom. Durante día y noche, sin tregua, las baterías y cañones de ambos ejércitos cruzan fuegos.

El 7 de diciembre, Simón hace una invitación a los gobiernos de la ex-América española para formar la Asamblea de Panamá. Dos días después, mientras el Libertador está ocupado en la reorganización del Gobierno de Lima, las tropas al mando del General Sucre y el general Córdova hacen frente en la decisiva Batalla de Ayacucho: procedente del cerro de Cundurcunca, las tropas realistas que son muy superiores en número, se disponen a atacar por el frente y el ala izquierda del mismo, aprovechando la fatiga de las tropas patriotas que los han estado siguiendo por casi un mes. Las tropas realistas que bajaban por el ala izquierda del cerro, en una enconada lucha con las tropas de Córdova, son derrotadas y el general patriota ordena a sus hombres atacar a las tropas españolas que luchan por el frente, produciéndose un combate muy parejo. En medio de tan fuerte disputa, el general Córdova ordena a sus hombres concentración de tropas y al grito de “Armas a Discreción” y “Paso de Vencedores”, avanzan contra los chapetones. Lo anterior significa que el General ha hecho un bloque de hombres, en filas, que marchan de frente, subiendo cerro arriba, al tiempo disparando, cosa que desubica a los españoles porque al ser estos dueños del cerro tienen mejor posición de tiro que los patriotas, pero al ver en estos bravos hombres su decisión de avanzar, sacrificando su vida por la causa revolucionaria, crece el desconcierto entre la filas realistas hasta ser rechazados, hombre por hombre, de sus posiciones. Es entonces cuando Sucre ordena la ofensiva de sus tropas y escala triunfalmente el cerro de Cundurcuna. Al día siguiente de la batalla, el Virrey La Serna del Perú da cuanta que resistir es ya un imposible y se rinde ante el General Sucre, quien lo saluda como un digno adversario, fuera de proponerles a los españoles una capitulación honrosa, la cual es aceptada. Con esta batalla se cierra, de una vez por todas, la Independencia de los pueblos americanos del dominio español y se concreta la Revolución de Liberación Nacional, aunque algunas guarniciones españolas del Alto Perú deciden proseguir con la lucha pero entienden que estéril, a pesar del heroísmo que encierra esta causa, y terminan dispersadas ante la presencia de las tropas de Sucre, no quedándoles de otra, en enero 1825, que entregar la guarnición de El Callao. Después de la Batalla de Ayacucho, se entregan la mayoría de tropas españolas a Simón Bolívar. El 15 de diciembre, El Libertador afirmaría: “Lo que está más lejos de mí es el dolor y la pérfida”. A pesar de sus logros militares en el Perú, el 22 de diciembre, Simón, desde Lima, envía su renuncia al Presidente del Senado de Colombia, la que contiene la siguiente frase: “Noche y día me atormenta la idea, en que están mis enemigos, de que mis servicios por la libertad son dirigidos por la ambición”. El 26 del mismo mes, Simón hace una Proclama a los Vencedores de Ayacucho.

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1825:

El 3 de enero se crea un decreto por medio del cual se indultan a los jefes y oficiales procesados por haberse pasado al bando enemigo. El 6 del mismo mes, se resuelve el sitio de El Callao y el Gobierno del Perú lo pone fuera de la ley. El 11, Simón ayuda crear la Junta de Calificación en diferentes ramos para nombrar los empleados nacionales, reminiscencia del Poder Moral. El 20, afirmaría: “...no dejar nada por hacer mientras que podamos noble y justamente”. El 27 de enero, se establece la sociedad económica <> y el 31, Bolívar, decreta escuelas normales en las capitales de los departamentos. El 1º de febrero, Bolívar ordena establecer en la capital de cada Departamento una Dirección de Minería. El 10 de febrero, se reúne el Congreso Peruano en Lima donde se hace una acción de gracias al Libertador, a la República de Colombia, al Senado y Cámara de Representantes y al Ejército Unido del Libertador. El 12 del mismo mes, el Congreso Peruano decreta honores y recompensa de un millón de pesos a Simón Bolívar, la cual él rechaza por lo que el millón de pesos se destina a la instrucción pública en Caracas y otras ciudades de Colombia. El 13, Simón hace el decreto que manda devolver los bienes confiscados a los realistas. El 17 de febrero, expresaría: “...gloria... debe ser insaciable cuando se funda en sus verdaderos principios”. Al día siguiente, el Congreso del Perú no acepta la renuncia a la Presidencia que le presentó el Libertador. El 21 y 23 de febrero, respectivamente, Simón afirmaría, (las dos primeras frases son del 21): “...desapruebo lo que me parece bien, al mismo tiempo que admiro lo que es sublime”; “...yo creo que la más hermosa corona es la que da la justicia”; “En política nada vale tanto y cuesta menos como las demostraciones de respeto y consideración; sobre todo cuando la superioridad es marcada y no se puede atribuir a la timidez”. El 24 del mismo mes, se formaliza el sitio a El Callao. El 16 de marzo, Simón Bolívar, le ofrece 20000 duros a Lancaster para que sean empleados en favor de la instrucción pública de los hijos de Caracas. La suma la pagaron los agentes del Perú en Londres.

El 1° de abril, Simón recomienda para la educación de su sobrino Fernando que aprenda las lenguas sabias y las vivas, matemáticas, historia, moral y bellas artes. El 8 del mismo mes, anotaría: “La sabiduría aconseja la resignación más absoluta a los decretos del destino para disminuir sus rigores”. El 11, parte hacia Arequipa en visita a los Departamentos del Sur. El 20, afirmaría: “Tengamos una conducta recta y dejemos al tiempo a hacer prodigios”. Posteriormente, el 24 de abril, diría las siguientes frases: “...yo soy justo con los justos, y bueno con los buenos, y... si alguna vez soy violento, también suelo ser generoso en mis reparaciones no obstinándome en sostener mis faltas, o mis equivocaciones”; “...téngase usted siempre firme en los buenos principios y en la justicia universal...”. El 25 de abril, afirmaría: “La soberanía del pueblo es la única autoridad legítima de las naciones” y al día siguiente, en Nasca, hace una crítica al decreto del general Sucre convocando a la Asamblea del Alto Perú, en las que dice las siguientes frases: “...un mal que no se conoce no se puede jamás curar”, “...no siempre lo justo es lo conveniente, ni lo útil lo justo”; “Yo no debo obrar para mí, ni por mí. Mi posición pública es la conciencia de mis operaciones públicas”; “La instrucción es la felicidad de la vida; y el ignorante, que siempre está próximo a resolverse en el lodo de la corrupción, se precipita luego infaliblemente en las tinieblas de la servidumbre”; “...se verá que yo he respetado a todos y no me he inclinado a nadie...”; “Un militar no tiene virtualmente que meterse sino en el ministerio de las armas”; “...la familia es un tesoro en que todos los de ella tienen interés”; “...no hay más dicha ni desdicha que prudencia o imprudencia”; “No quiero exceder los límites de mis derechos, que, por lo mismo que mi situación es elevada, aquellos son más estrechos”; “La suerte me ha colocado en al ápice del poder; pero no quiero tener otros derechos que los del más simple ciudadano”; “Que se haga justicia y que ésta se imparta si la tengo. Si no la tengo, recibiré tranquilo el fallo de los tribunales”; “...la voluntad legal del pueblo es mi soberana y mi ley”.

El 29 de abril, en Acarí, Simón hace una disposición de establecimiento de cementerios para no enterrar muertos en las iglesias, como era la costumbre, pero que estaba generando problemas de salubridad. El 15 de mayo, afirmaría: “...entre partes contendientes, los juicios que más participan de la equidad, son los que menos se agradecen, porque son los que menos satisfacen a las dos partes”. Al día siguiente, hace un decreto relativo a la creación de Bolivia, en conmemoración a la gesta del Libertador. El 20 del mismo mes, escribe una carta a Santander en la cual le expresa cómo fue su instrucción en Caracas y lo autores que posteriormente ha estudiado. En dicha carta, Bolívar anota: “Toda mi política la fío en la buena fe y espero, por lo mismo, un resultado honroso”. El 30 de mayo, Simón afirmaría: “Más hace en un día un integrante que cien hombres de bien en un mes”. El 10 de junio, el Libertador parte hacia Arequipa para el Cuzco. El 17 del mismo mes, afirmaría: “Mi deber es ser justo con todo el mundo...”. El 25 de junio, llega al Cuzco. Recibe una corona de oro, diamantes y perlas, otras joyas y las llaves de la ciudad. Pero como era costumbre en él desprendimiento, envió a Sucre la corona y las joyas las repartió entre sus edecanes. Dos días más tarde, diría: “Yo soy irrevocable, como el destino, en los negocios de disciplina”; “Yo sólo quiero ser responsable de mis acciones”; “Yo lo que hago es con la firme resolución de sostenerlo o con mi buena fe o con la rectitud de mis intenciones”. Al día siguiente, afirmaría: “...hacer bien no cuesta nada y hace mucho”; “...la existencia es el primer bien; y el segundo es el modo de existir...”. El 30 de junio, se dirige al secretario de gobierno.

El 4 de julio, firma decretos de repartición de tierras entre los indígenas y la abolición del título y autoridad de los caciques sobre los mismos. Los libera del servicio personal obligatorio (sirvientes), en práctica desde mucho tiempo atrás. Al día siguiente hace un decreto en el que concede Montepío a los hijos de Pumacahua y otro decreto en favor de la conservación y fomento de las crías de vicuña, cuyos rebaños podían llegar a ser de gran utilidad para el Departamento. El 8 de julio, decreta la fundación de un colegio para la educación de las niñas el cual se llamaría Educandas del Cuzco. Igualmente, Simón decreta en favor de los frailes regulas de San Juan de Dios y firma otro decreto que aplica los fondos de los Bethlemitas a los colegios de estudios del Cuzco. Igualmente hace un decreto par crear un colegio de estudios de Ciencias y Artes con el título de Colegio del Cuzco, el cual funcionaría en el edificio conocido con el nombre de Compañía de Jesús y al cual le destina varias rentas para su sostenimiento. En el mismo decreto reduce el número de párrocos del Sagrario. El 10 de julio, Simón bolívar afirmaría: “Llamo humano lo que está más en la naturaleza, lo que está más cerca de las primitivas impresiones”; “Consuélese usted en su Patria con los restos de sus parientes: ellos han sufrido mucho; mas les he dado la gloria de haber sido siempre fieles a su deber” y al día siguiente, concluiría: “Los gobiernos populares son como todos, y, por lo mismo, de todo gobierno tiene uno que esperar injusticias”.

El 20 de julio crea un decreto en el que ordena construir tres carreteras las cuales eran: del Cuzco a Arequipa; de Puno a Alto Perú y de ahí a Arequipa. Las carreteras se construirán por cuenta del Estado y al encargo del estudio y trazado de las mismas estaba el coronel Althaus. El 25 del mismo mes afirma: “Contra los canallas pueden emplearse las armas que ellos mismos usan”. El 29, en el pueblo de Tinta, celebra el decreto del Congreso de Buenos Aires de acuerdo con las medidas tomadas por Sucre en favor de la creación del estado del Alto Perú. El 2 de agosto, en Pucará, el Libertador presencia un célebre discurso del sacerdote indígena José Domingo Choque-Huanca, quien expresa la admiración de los indígenas hacia Bolívar y con una arenga en lengua Quechua termina su discurso, la cual traduce: “Vuestra fama crecerá, así como aumenta el tiempo con el transcurso de los siglos y como crece la sombra cuando el sol declina”. Tres días más tarde, Simón llega a Puno y al día siguiente celebra el aniversario de la Batalla de Junín y para tal conmemoración, la Asamblea del Alto Perú en Chuquisaca crea la República de Bolivia. El 11 de agosto, la Asamblea Deliberante acuerda dar el nombre de Bolívar a las cuatro provincias Altas del Alto Perú. El 14 de agosto, El Libertador expresaría: “Para la sátira más cruel se necesita nobleza y propiedad como para el elogio más subido”. El 18 del mismo mes es la entrada triunfal del Libertador en La Paz, donde recibe grandes obsequios de parte de sus habitantes. Al día siguiente diría estas palabras: “Aunque yo no soy ambicioso, no puedo menos de ser sensible a tales demostraciones de bondad y lisonja. Bastantes me han injuriado, luego parece justo que algunos me alaben, habiendo hecho lo que he podido por el bien de los hombres y de los buenos principios”.

Casi un mes después, el 20 de septiembre, parte desde La Paz hacia Potosí. Durante el trayecto dice varias célebres frases, entre las cuales se encuentran: “...la justicia sola es la que conserva la república...”, dicha el 25 septiembre; “mi corazón se hallará siempre en Caracas: allí recibí la vida; allí debo rendirla; y mis caraqueños serán siempre mis primeros compatriotas”, pronunciada el 26. El 5 de octubre, Simón entra en Potosí. El 10 recibe a los enviados de Buenos Aires, general Alvear y doctor Díaz Vélez, quienes le proponen que tome parte en la guerra contra el Brasil. El 13 del mismo mes escribe una carta a Santander insistiendo en fomentar la reunión de la Asamblea de Panamá, pues la considera de primera necesidad para América. El 16 de octubre da la recepción pública a de los enviados de Buenos Aires, donde Bolívar arenga las siguientes frases: “El director de una escuela, es decir el hombre generoso y amante de la Patria, que sacrificando su reposo y libertad se consagra al penoso ejercicio de crearle ciudadanos al Estado que le definan, le ilustre, le santifiquen, le embellezcan y le engendren otros tan dignos, como él, es sin duda el benemérito de la Patria: merece la veneración del Pueblo y el aprecio del Gobierno. El debe alentarle, y concederle distinciones honrosas”; “La nación será sabia, virtuosa, guerrera si los principios de la educación son sabios, virtuosos y militares: ella será imbécil, supersticiosa, afeminada y fanática si se le cría en la escuela de estos errores”; “...las naciones marchan hacia el término de su grandeza, con el mismo paso con el que camina la educación. Ella vuela, si esta vuela, retrogradan, si retrograda, se precipitan y hunden en la oscuridad, si se corrompe o absolutamente se abandona”; “La moral en máximas religiosas y en la práctica conservadora de la salud y de la vida, es una enseñanza que ningún maestro puede descuidar”; “La enseñanza de las buenas costumbres o hábitos sociales es tan esencial como la instrucción...”. El 26 de octubre, Simón, en unión con los enviados de Buenos Aires, algunos compañeros de armas y funcionarios de Bolivia, sube al histórico cerro de Potosí. Al día siguiente, el Libertador afirmaría: “...solo los malvados pueden profesar odio a la virtud” y el 29 del mismo mes, haría suya la siguiente frase: “Mi destino ha querido que una vasta región del mundo haya aprovechado de mis combates para romper sus cadenas; éste es todo mi mérito”.

El 1° de noviembre, Simón parte para Chuquisaca y dos días después llega a esta ciudad. Al no poder tomar parte en el conflicto entre Buenos Aires y Brasil, pensó emprender una expedición al Paraguay contra la tiranía del Doctor Francia, para liberar a su amigo Bonpland, pero no podía hacerlo sin la autorización del Gobierno de Buenos Aires. Durante el 25 del mismo mes, expresaría las siguientes frases: “...la clemencia con el malvado es un castigo del bueno: y si es una virtud de la indulgencia, lo es, ciertamente, cuando es ejercida por un particular, pero no por un gobierno”; “...nuestras repúblicas se ligarán de tal modo, que no parezcan en calidad de naciones, sino de hermanas, unidas por los vínculos que nos han estrechado en los siglos pasados, con la diferencia de que entonces obedecían a una sola tiranía, y ahora vamos a abrazar una misma libertad con leyes diferentes, y aún gobiernos diversos; pues cada pueblo será libre a su modo y disfrutará de su soberanía, según la voluntad de su conciencia”.

Desde el 11 del diciembre comenzaría un mes de bastante dinámica política que empieza con la firma tres decretos: el primero sobre los fondos de los establecimientos de instrucción. El segundo, establecimientos de instrucción pública, escuela militar, colegios de ciencias y artes. El tercero, establece escuelas primarias en cada capital de Departamento y que se recojan a todos los niños varones huérfanos para reunirlos en dichas escuelas y anota las siguientes frases: “...la salud de una República depende de la moral que por la educación adquieren los ciudadanos en su infancia”; “...el primer deber del gobierno es de dar educación al pueblo”. El 12 del mismo mes, libera 5500 pesos sobre la renta de sus bienes patrimoniales de Caracas para pagar los gastos que dispuso en celebración del primer aniversario de la Batalla de Ayacucho. Al día siguiente, crea en Chuquisaca una escuela militar; el 14 firma un decreto sobre el reparto de tierras pertenecientes al Estado; el 15 crea un Tribunal Superior de Justicia en La Paz; el 16 aprueba un aumento de la renta de los hospitales; el 17 firma un decreto sobre la exploración del país desde el punto de vista geográfico y mineralógico; el 18 manda a estudiar y a construir seis grandes carreteras para carruajes, entre Chuquisaca, Oruro, Cochabamba, Santa Cruz, Tacna, Potosí, Atacama y los límites con Salta en la Argentina; El 19, considerada la necesidad de árboles, de vegetales útiles y de riego en todo el país, manda a explorar las vertientes de los ríos y a tomar medidas para la formación de bosques en el territorio de la República y que dondequiera que se puedan establecer plantaciones, se siembre hasta un millón de árboles. Igualmente, el mismo día, firma un decreto en favor del Seminario de Chuquisaca, en el cual se crean cuatro cátedras especiales y siete adicionales de literatura y ciencias. Cada cátedra será dotada con 500 pesos anuales, además de sostener a 24 seminaristas; el 20 firma un decreto que crea en la capital una Contaduría General de hacienda con tres contadores y varios oficiales; el 21, firma un decreto que crea una gaceta para publicar exclusivamente leyes, decretos y órdenes del Gobierno, la cual debe salir un número por semana. De la misma manera, con motivo de mejorar los procedimientos de los Tribunales de Justicia, no habiendo otros medios, las instancias de Chuquisaca se someterán a la Corte de La Paz y las instancias de La Paz se someterán a la de Chuquisaca. El 27 de diciembre, afirmaría: “El que no sabe escribir, ni paga contribución, ni tiene oficio conocido, no es ciudadano”.

1826:

El 1° de enero, Simón afirmaría: “Un deber sagrado para un republicano me impone la agradable necesidad de dar cuenta a los representantes del Pueblo, de mi administración”. Ese mismo mes sale de Chuquisaca con destino a Lima, vía Arica. El 7 de febrero, desembarca en Chorrillos y al día siguiente se encuentra en su residencia, en la Magdalena, cerca a Lima. El 20 del mismo mes expresaría: “...después de aliviar a los que aún sufren por la guerra, nada puede interesarme más que la propagación de las ciencias”. El 21, el Libertador, envía al general Santander la carta que iba para Páez, en la que le propone ideas de integración y unificación puesto que Páez, de nuevo, se encuentra en manifiesto desacuerdo con el gobierno de Bolívar. Mencionada carta contiene la siguiente frase: “Mi ejemplo puede servir de algo a mi Patria misma pues la moderación del primer jefe cundirá entre los últimos, y mi vida será su regla”. Simón, el 6 de marzo, afirmaría: “El título de Libertador es superior a todos los que ha recibido el orgullo humano” y al día siguiente expresaría: “Un diplomático debe ser todo reserva, misterio y doblez”. Exactamente, un mes después, concluiría: “...el mando me disgusta tanto como amo la gloria... la gloria no es mandar sino ejercitar grandes virtudes”. El 12 de abril, propone a 10 profesores del Colegio Real de Tarbes de Francia que se trasladen a Bolivia a establecer sus colegios con una asignación de 25000 pesos anuales.

Durante el 16 de mayo El Libertador emite juicios e instrucciones sobre el Congreso de Panamá y dos días después le escribe a su hermana que quiere vender las minas de Aroa y situar el dinero en Londres. El 25 del mismo mes, le participa a Sucre el reconocimiento por el Perú de la República de Bolivia y le manda desde Lima su constitución para Bolivia y el discurso a la Legislatura. Igualmente, le avisa sobre el recibo de Jorge Washington Parke Curtis del retrato de George Washington. En el discurso hay frases como las siguientes: “La Soberanía del Pueblo es la única autoridad legítima de las Naciones (retomada de la mencionada en abril de 1825)”; “...la moral no se manda, ni el que manda es maestro, ni la fuerza debe emplearse en dar consejos”; “Ningún objeto es más importante a un Ciudadano que la elección de sus Legisladores, Magistrados, Jueces y Pastores”; “Las barreras constitucionales ensanchan una conciencia política, y le dan firme esperanza de encontrar el fanal que la guíe entre los escollos que la rodean: ellas sirven de apoyo contra los empujes de nuestras pasiones, concertados con los intereses ajenos”; “El destino del ejército es guarnecer la frontera. ¡Dios nos preserve de que vuelva sus armas contra los ciudadanos!”; “La Religión gobierna al hombre en la casa, en el gabinete, dentro de sí mismo: sólo ella tiene derecho de examinar su conciencia íntima. Las leyes, por el contrario, miran la superficie de las cosas: no gobiernan sino fuera de la casa del ciudadano”; “La Religión es la ley de la conciencia. Toda ley sobre ella la anula porque imponiendo la necesidad al deber, quita el mérito a fe, que es la base de la Religión. Los preceptos y los dogmas sagrados son útiles, luminosos y de evidencia metafísica; todos debemos profesarlos, mas este deber es moral, no político (retomando lo dicho en octubre de 1823)”; “¡Legisladores! Vuestro deber os llama a resistir el choque de dos monstruos enemigos que recíprocamente se combaten, y ambos os atacarán a la vez: la tiranía y la anarquía forma un inmenso océano de opresión, que rodea a una pequeña isla de liberad, embatida perpetuamente por la violencia de las olas y de los huracanes, que la arrastran sin cesar a sumergirla”. El 26 de mayo, manda a Páez su proyecto de constitución para Bolivia.

El 1° de junio, envía a O’Leary en comisión a Colombia. Lleva varios ejemplares de proyecto de Constitución para Bolivia. Debe seguir hasta Venezuela y regresar a Bogotá donde se encontrará con el Libertador para informarlo de todo. El 7 de ese mismo mes, afirmaría Bolívar: “Es glorioso, sin duda, servir a la Patria, salvarla en el combate, pero es muy odioso el encargo del mando sin otros enemigos de que los propios ciudadanos y los hombres del pueblo que se llaman víctimas”. El 22, se instala el famoso Congreso de Panamá, el cual sus habían representantes desde Chile hasta la hoy Nicaragua (en ese entonces parte de Colombia). El 28 de junio, Simón Bolívar nombra a Santa Cruz presidente del Consejo de Gobierno del Perú. El 1° de julio es sometida la Constitución Boliviana a sanción popular. El 15, El Libertador termina sus sesiones en el Congreso de Panamá y el 28 se devela una conspiración en Lima contra el Consejo de Gobierno, contra Bolívar y el Ejército Colombiano. El 8 de agosto, Bolívar le envía una carta a Páez que censura los proyectos de monarquía que este pretendía en Venezuela, anotando que: “Prefiero parecer de miseria a ser víctima de las pasiones y de las facciones ajenas. El amor a la libertad me ha forzado seguir un oficio contrario a todos mis sentimientos”. Cinco días después, el Libertador afirmaría: “Yo he sido soldado de la beldad, porque he combatido por la Libertad, que es bella, hechicera y lleva la dicha al seno de la hermosura donde se abrigan las flores de la vida”.

El 1° de septiembre, Simón firma un decreto por el cual nombra a Santa Cruz y a los ministros de Despacho para que los sustituyan al mando en el Perú. El 8 de octubre, expresaría: “...una ley fundamental no debe ser sospechada siquiera, como la mujer de César; la integridad debe ser su primer atributo...”. El 26 del mismo mes escribe su famosa carta a Santa Cruz desde Popayán, relevando a los amigos del Perú de todo compromiso respecto a la Confederación Boliviana y en la que anota las siguientes frases: “Yo voy a hacer todo el bien que pueda a Venezuela sin atender más nada”; “Primero el suelo nativo que nada: él ha formado con sus elementos nuestro ser; nuestra vida no es otra cosa que la esencia de nuestro pobre país”. El 5 de noviembre, en Neiva, Simón, disgustado con la política de Colombia, en carta a Santander, predice su ruina y manifiesta que sólo desea irse al extranjero. El 14 del mismo mes entra a Bogotá y ordena grandes reformas económicas en el presupuesto para cubrir el déficit que ha dejado la guerra y la politiquería partidaria de los traidores criollos. Al día siguiente, dice: “...Estoy dispuesto a todo por Venezuela... ella es mi madre, de su seno ha salido mi ser y todo lo que es mío; a ella, pues, debo consagrar todos los sacrificios, hasta la gloria misma...”. Diez días después, Simón Bolívar, parte de Bogotá a Venezuela y el 30 de noviembre el Consejo de Gobierno proclama al Libertador como Presidente Vitalicio del Perú. El 23 de diciembre, Simón afirmaría: “Quiero salir ciertamente del abismo en que nos hallamos, pero por la senda del deber y no de otro modo”; “...mi gloria... se ha fundado sobre el deber y el bien”; “A la sombra del misterio no trabaja sino el crimen”; “El instituto es un consejero leal; en tanto que la pedantería es una aire mefítico que ahoga los buenos sentimientos”; “...la traición es demasiado vil para que entre en el corazón de un gran hombre”.

Vida del libertador VIII 1827-1830‏

Vida del libertador VIII 1827-1830‏


1827:

El 1° de enero Simón firma el decreto de amnistía en virtud de sus facultades extraordinarias, conociéndola ampliamente a los comprometidos con las reformas y opiniones políticas y disponiendo que su autoridad como Presidente de la República fuese reconocida, juzgando todo acto de hostilidad como delito de Estado. Páez, a pesar de su desobediencia, continuaría ejerciendo la autoridad civil y militar como Jefe Superior de Venezuela. El 4 del mismo mes, Bolívar llega a Valencia y se encuentra con Páez. Ocho días más tarde, el Libertador, entraría a Caracas en coche descubierto con Páez a su lado y al día siguiente recibe un banquete de parte de la Municipalidad de Caracas. El 15 de enero, Simón Bolívar escribe a Benthman sobre sus libros de economía, diciendo: “...hacer el bien y aprender la verdad, únicas ventajas que la Providencia no ha concedido en la tierra...”. El 25, anotaría: “Te recomiendo la aplicación al estudio, la buena moral, para que algún día puedas ser útil a tu Patria” y el 5 de febrero, expresaría: “Una o muchas excepciones no pueden nada contra la vida del mundo oprimido siempre por los poderosos”; “...quiero...asegurar después de mi muerte una memoria que merezca bien de la libertad”. Al día siguiente dirige al Congreso de Colombia su renuncia concebida en términos expresivos. El 16 de marzo, Simón Bolívar afirmaría: “Más aborrezco el mando que la muerte, pero todavía aborrezco más la ignominia de la deserción”; “...más vale sufrir que estar en la incertidumbre”. El 19 del mismo mes se da la gran ruptura entre el Libertador y Santander y en una carta, el primero le dice al segundo: “No me escriba más, porque no quiero responderle ni darle el título de amigo”. Al día siguiente, Simón, expresaría: “Los malvados no tienen honor ni gratitud, y no saben agradecer, sino temer”.

El 6 de abril, en una carta, el Libertador le escribe a Sucre rogándole que acepte la presidencia vitalicia del Perú y en la cual se consigna la siguiente frase: “La gloria es la dicha del héroe... el gran poder existe en la fuerza irresistible del amor”. El 14 del mismo mes, Simón anotaría: “La guerra es mi elemento: los peligros, mi gloria”; “Cuando quede reducido a nada estaré satisfecho de mi propia ruina y la veré como una gloria y un martirio poco merecido”. El 21, Bolívar contesta al Encargado de Negocios de los Estados Unidos, señor Beaufort T. Watts, su generosa carta del 19 de marzo en la cual elogia la obra del Libertador. El 30 de abril, afirmaría: “...la libertad se halla de ordinario enferma de anarquía... yo confío en que la amistad es más fuerte que la fortuna”; “...la dictadura es el escollo de las repúblicas. Yo podría arrollarlo todo, mas no quiero pasar a la posteridad como tirano”. El 6 de junio, el Congreso de Colombia no admite la renuncia de Bolívar y lo llama a presentar juramento, muy a pesar de los esfuerzos santanderistas para lograr lo contrario. Dos días más tarde, el Libertador expresa: “...la amistad es preferible a la gloria... la amistad no pierde nada en mostrar sus deseos...” y ocho días más tarde, diría: “Quiero pasar por todo, prefiero sucumbir en mis esperanzas a pasar por tirano, y aún parecer sospechoso. Mi impetuosa pasión, mi aspiración mayor es la de llevar el nombre de amante de la libertad”; “Mi mayor flaqueza es mi amor a la libertad. Este amor me arrastra a olvidar hasta la misma gloria”. El 19 de junio, en Caracas, Simón Bolívar anuncia su marcha hacia el sur de la República para restablecer la paz. El Congreso de Venezuela convocara una gran convención para reorganizar la República que se encuentra a punto de una guerra civil. El 24 del mismo mes, Bolívar firma un decreto sobre instrucción pública y organización de la Universidad de Caracas. El 29, afirmaría: “...el objeto más noble que puede ocupar al hombre: ilustrar sus semejantes”.

El 4 de julio, Simón expresaría: “Nacido ciudadano de Caracas mi mayor ambición será conservar este precioso título: una vida privada entre vosotros será mi delicia, mi gloria y la venganza que espero tomar de mis enemigos”. Al día siguiente se embarca en La Guaira para Cartagena en una fragata inglesa en compañía de Sir Alejandro Cockburn, Ministro de Inglaterra. El 10 llega el Libertador a la Ciudad Heroica. El 24 de agosto, en Cáchira, la representación de Bolívar en el Congreso admite que se reduzca el ejército pero en cuanto sea compatible con las necesidades públicas. El 10 de septiembre llega Simón a Bogotá y realiza una exposición ante el Secretario Revenga del Congreso. Tres días más tarde pide autorización al Senado para hacer los arreglos indispensables en el Despacho de Hacienda y ponerlos en ejecución si el Congreso no dispone de tiempo, dando cuenta de la próxima legislatura. El 24 del mismo mes, expresaría: “Cifro toda mi esperanza, reduzco mi gloria, diré, en que Colombia reunida en este augusto santuario del Pueblo, pronuncie sus votos libremente y fije sus destinos”. Casi un mes después, el 22 de octubre, afirma: “El mando pesa más que la muerte al que no tiene ambición” y el 13 de noviembre: “Yo siento por lo presente y por los siglos futuros”. Quince días después, diría: “Hasta la fuerza misma debería emplearse en contra de individuos que desatienden los intereses de su país, en perjuicio de la desconfianza que éste le hace”. El 6 de diciembre, se pregunta: “...¿qué importa que... yo perezca para que viva un pueblo?”. El 15 del mismo mes, el Libertador, le escribe al Rey de Inglaterra en favor de los legionarios ingleses que vinieron a servir a la independencia por haber faltado una ley de 1819 que prohibía que los ingleses tomasen parte en contiendas extranjeras. Cinco días después, pide a su hermana María Antonia 2000 pesos del arrendamiento de las minas de Aroa para pagar deudas que Bolívar tiene en Bogotá. Al día siguiente, afirma: “...el engañado siempre es el engañador”.

1828:

El 29 de febrero, el Libertador expresaría las siguientes frases, sobre temas del país: “Destruida la seguridad y el reposo, únicos anhelos del pueblo, ha sido imposible a la agricultura que conservase siquiera en el deplorable estado en que se hallaba”; “El comercio exterior... una profesión, que únicamente estriba en el crédito y buena fe. Y ¿qué comercio habrá sin cambios y sin provechos?”; “Dadnos un gobierno en que la ley sea obediencia, el magistrado respeto y el pueblo libre: un gobierno que impida la trasgresión de la voluntad general y los mandamientos del pueblo”; “...la energía en la fuerza pública es la salvaguardia de la flaqueza individual, la amenaza que aterra al injusto, y la esperanza de la sociedad”; “...la corrupción de los pueblos nace de la indulgencia de los tribunales y de la impunidad de los delitos. Mirad, que sin fuerza no hay virtud; y sin virtud perece la República”; “Mirad, en fin, que la anarquía destruye la libertad, y que la unidad conserva el orden”. El 26 de marzo, anotaría: “...el modo de hacerse popular y de gobernar bien es el de emplear hombres honrados, aunque sean enemigos...”. El 31 del mismo mes, Simón se detiene en Bucaramanga para tomar medidas a favor del orden alterado en Cartagena por la rebelión del general Padilla. Al día siguiente, Bolívar anotaría: “...llamarse jefe para no serlo es el colmo de la miseria... Venezuela, cuya suerte no me puede ser indiferente ni aún después de muerto”; “...no le profesa amistad verdadera y pura sino el que le habla la verdad y le aconseja bien...”.

El 10 de abril, ante el Presidente de la Gran Convención, representado por Bolívar en favor del doctor Miguel Peña, invocando el decreto de amnistía del 1° de enero de 1827. El Libertador protesta ante la Convención por las <>. Dos días más tarde, Simón expresaría: “No quiero creer a los demagogos que la práctica de la libertad no se sostiene sino con virtudes y que donde éstas reinen es impotente la tiranía. Así, pues, mientras que seamos viciosos no podemos ser libres, désele al estado la forma que se quiera...” y al día siguiente, anotaría: “La ley la justicia están por nosotros; quiero decir, por el bien y por la Patria, porque nosotros no tenemos causa sino la República”; “Yo sé muy bien que siempre nos han de calumniar y cualquiera que sea nuestra magnanimidad no se apreciará sino como flaqueza”; “Mi único amor siempre ha sido el de la Patria; mi única ambición, su libertad”. Diez días después, lamenta en cartas a Briceño Méndez los propósitos santanderistas contra la conservación de Colombia, disimulados en discursos. El 24 del mismo mes, afirmaría: “De la derrota se saca el partido de la reacción, y de la capitulación no se saca otra cosa que entregar hasta los dispersos y perder hasta el derecho de defenderse. Triunfo absoluto, o nada, es mi divisa”; “...Sin energía no resplandece nunca el mérito, y sin fuerza no hay virtud, y sin valor no hay gloria”; “Mis temores nunca me han burlado, ellos son presagios infalibles”; “La cadena de mis pensamientos se fija en el cielo y termina en el abismo. Jamás puedo razonar sin sacar consecuencias horrorosas”. El 2 de mayo, en Bucaramanga, el Libertador dice que seguirá para Venezuela en marcha lenta deteniéndose algunos días en Cúcuta. Para el 8 de mismo mes, Simón dice: “...cuando yo observo un hombre de virtud y talento, mi afecto se arroja sobre él con una inclinación irresistible, y no se tranquiliza hasta que no ha logrado el recíproco”. El 15, afirmaría: “Yo poseo el sentimiento de la amistad y de la gratitud: por lo mismo, sus contrarios me son enojosos”; “...que me manden a salvar la república, y salvo a América toda...”.

De igual manera, el 1° de junio, Simón Bolívar, expresa: “En cuanto a la excelencia, usted sabe que no la merezco; me contentara yo con ser justo, por consiguiente no tengo derecho al superlativo de la excelencia. Trátame usted por fin de usted y si fuéramos romanos, el tú valdría más. Éste es el tratamiento de la amistad, de la confianza y aun de la ternura” y tres días más tarde diría: “Reside en la médula de mis huesos el fundamento de mi carácter. Yo siento que la energía de mi alma se eleva, se ensancha y se iguala siempre a la magnitud de los peligros”. El 24 de junio, regresa el Libertador a Bogotá, después de tres meses de ausencia y recibe una recepción entusiasta de personalidades y de los habitantes, y él se les dirige diciendo: “La voluntad nacional es la ley suprema de los gobernantes; someterse a esta voluntad suprema es el primer deber de todo ciudadano y como tal yo me someto a ella”; “La libertad práctica no consiste en otra cosa que en la administración de la justicia y en el cumplimiento de las leyes, para que el justo y el débil no teman, y el mérito y la virtud sean recompensados”. Dos días más tarde afirmaría: “Yo ofrezco pues señores que la justicia será mi primero objeto de administración de que voy a encargarme por la voluntad pública”.

El 6 de agosto, el Libertador expresaría: “Yo nada deseo en el mundo tanto como hacer a Venezuela todo el bien que dependa de mis facultades...”. Veinte días después, afirmaría: “Yo creo que el nuevo gobierno que se dé a la República debe estar fundado sobre nuestras costumbres inclinaciones, y últimamente, sobre nuestro origen y sobre nuestra historia”; “Para que un pueblo sea libre debe tener un gobierno fuerte, que posea medios suficientes para librarlo de la anarquía”. Al día siguiente, Simón firma un decreto orgánico de la dictadura que se estableció a consecuencia del desacuerdo de la Convención de Ocaña y afirmaría: “Ser respetados es más que ser libres; además, bajo la dictadura ¿quién puede hablar de libertad? ¡Compadezcamos mutuamente del pueblo que obedece y del hombre que manda solo!”. El 20 de septiembre, Simón Bolívar firma otro decreto que establece un nuevo sistema de gobierno regido por un Consejo de Estado bajo su presidencia. En ausencia del Libertador presidirá el Consejo del Ministro Secretario de Estado más antiguo. Cinco días después, en Bogotá, se intenta de asesinar al Libertador pero el heroísmo de Manuela Saénz, con quien estaba teniendo una relación entre sábanas, salva a Bolívar de las puñaladas parricidas, mientras que llegaron las fuerzas del gobierno bajo el mando del leal General Urdaneta. Desde ese día Manuela “atormentaría” a Bolívar en cualquier lugar público, tomando un muñeco con un letrero que decía “Santander” y con el puñal de la bayoneta lo apuñalaría varias veces. Ella llegaría a ser teniente-coronela, título del cual sería desposeída por los santanderistas, después de la muerte de el Libertador. El 29 de septiembre, Simón nombra a Urdaneta Comandante General del Departamento y al general Córdova Ministro de Guerra Interino. El 8 de octubre, nombra a Sucre como Jefe Superior de los Departamentos de Ecuador, Guayaquil y Azuay. El 15 del mismo mes, crea una ley en favor de los indígenas y sobre su contribución. El 10 de noviembre, inexplicablemente conmuta a Santander la pena de muerte por destierro... cosa que le costaría a la Unión su desintegración. El 18 de noviembre Simón viaja al campo a descansar.

1829:

El 1° de enero, en purificación, camino hacia el Sur, viaja el Libertador por el conflicto entre Colombia y el Perú. El 6 del mismo mes, Simón afirmaría: “...la destrucción de la moral pública causa bien pronta la disolución del Estado”. El 2 de marzo, Bolívar firma un decreto en beneficio de los alzados peruanos contra los traidores de Obando y López, quienes fueron iniciadores de conflictos entre Colombia y el Perú. Quince días más tarde, llega Simón Bolívar a Quito donde establece su cuartel general. De ahí emprende la Campaña de Guayaquil. El 3 de abril, Simón hace la proclama a los colombianos dándoles cuenta por la victoria de Tarqui y la falta de cumplimiento por parte del Perú del Convenio de Girón. El 24 de mayo, sale el Libertador de Quito y se detiene unos días por Riobamba. El 1° de junio, Simón expresaría: “Los asesinos, los ingratos, los maldicientes y los traidores, han rebosado la medida de mi sufrimiento”; “La bondad es la exclusión de todos lo defectos y de todas las maldades”. El 20 del mismo mes, el Libertador informa al Gobierno de Bogotá las operaciones efectuadas para recuperar a Guayaquil. El 26, establece su cuartel general en Buijó y al día siguiente hace un armisticio celebrado con el Perú. El 29 de junio, Simón manda a suspender la concesión de patentes de corso, aún de aquellas que se están tratando en el momento. Ese mismo día, anotaría: “No es lo mejor lo más bueno si no hay posibilidad de ejecutar lo que se intenta”. El 13 de julio, escribe una elocuente carta a Vergara sobre las perspectivas de la América, formas de gobierno e inconvenientes de una monarquía en estos países. En la carta escribe: “Mejor es vivir tranquilo que vivir sobre el trono del Universo”. El 15 del mismo mes, Simón hace un oficio que comunica el armisticio entre el Perú y Colombia celebrado en Piura, el 10 de julio, por el término de 40 días, mientras se negocia la paz. El 21, Colombia recupera a Guayaquil. El Libertador viene desde Buijó y es recibido con júbilo. El 27 del mismo mes, Simón hace una carta a Leandro Palacios en la que le encarga desmentir las calumnias de Benjamín Constant, en la que anota: “Yo he combatido por la libertad y por la gloria; de consiguiente, juzgarme de tirano y de ignominia, es el complemento de la pena”. El 30 de julio, escribe una carta a general José María Córdova sobre su conducta política y una mirada sobre la América ex-española. El 3 de agosto, Simón Bolívar cae en cama debido a un ataque de bilis que le dura quince días. Ese mismo día expresa: “...la verdad pura y limpia... es el mejor modo de persuadir”. Dos días más tarde, en una carta al encargado de negocios de Su Majestad Británica (SMB), Patricio Campbell, le escribe sobre los inconvenientes de establecer una monarquía en Colombia. El 16 del mismo mes, Simón afirmaría: “La ingratitud me tiene aniquilado es espíritu habiéndole privado de todos los resortes de acción”; “Si quieren mi vida, aquí la tienen, pero no mis servicios, pues ya no tengo valor para sacrificar mi nombre como lo tenía antes: éste es el primer efecto de la ingratitud”. El 31 de agosto, el Libertador, en la isla de Santay, frente a Guayaquil, escribe una circular a los pueblos invitándolos a emitir sus opiniones.

El 13 de septiembre, Simón escribe una célebre carta a O’Leary sobre el estado político de la Gran Colombia –Chile, Perú, Cundinamarca, Quito y Venezuela- y los proyectos del Nuevo Gobierno. Igualmente, escribe a Páez diciéndole que habían mandado a publicar una invitación a todos para que expresen libremente sus opiniones sobre reformas políticas. En las misivas, anota: “Es insoportable el espíritu militar en el mando civil. En los gobiernos no hay otro partido que someterse a lo que quieren los demás”; “La igualdad legal es indispensable donde hay desigualdad física, para corregir en cierto modo la injusticia de la naturaleza”; “No hay nada tan frágil como la vida de un hombre: por lo mismo, toca a la prudencia precaverse para cuando llegue ese término”. El 22 de septiembre, se firma el tratado de paz con el Perú en Guayaquil. Casi un mes después el 20 de octubre, regresa el Libertador a Quito y el 23 expresa: “La Patria, mi amigo, exige cada día nuevos sacrificios, y es necesario dar hasta el último aliento de la vida”. El 29 del mismo mes, parte Simón hacia Bogotá. El 1° de noviembre, desde su cuartel general en Ibarra, el Libertador participa al Gobierno que el 16 de Octubre fue confirmado y ratificado el tratado de paz en todas sus partes por el Gobierno del Perú y su Congreso, concluido y firmado en Guayaquil el 22 de septiembre. El 21 de noviembre, llega Simón a Popayán y al día siguiente él hace un oficio al Ministro de Relaciones Exteriores, previniendo al Consejo de Ministros suspender toda negociación sobre monarquía y dejar al Congreso próximo decidir sobre los intereses de la nación. El 26 del mismo mes, afirmaría: “Venezuela es el ídolo de mi corazón y Caracas es mi patria; juzgue usted cual será mi interés por propiedad y engrandecimiento”. El 5 de diciembre, Bolívar le escribe desde Popayán a Flores: “Probablemente será el general Sucre mi sucesor y también probable que lo sostengamos entre todos; por mi parte ofrezco hacerlo con alma y corazón”. Al día siguiente, le escribe a Antonio Leocadio Guzmán diciéndole que él (Simón) nunca será Rey de Colombia y así lo ha expresado muchas veces. Igualmente hace una carta para José Ángel Álamo, en la que se queja de la injusticia de los tribunales de Caracas en el asunto de las minas de Aroa. El 15 de diciembre, Bolívar le vuelve a escribir a Páez que abstendrá de dar opiniones y no aceptará la presidencia de la República. Sólo admitirá el empleo de general en jefe del ejército y lo convida para conservar la Unión de la República de Colombia. El 18 del mismo mes, el Libertador escribe una nota definitiva al Ministro de Relaciones Exteriores desaprobando el proyecto de monarquía.

1830:

El 15 de enero, el Libertador regresa a la capital de la República. El 20 comunica un mensaje al Congreso en el que anota: “Mucho os dirá nuestra historia, y mucho nuestras necesidades: pero todavía serán más persuasivos los gritos de nuestros dolores por la falta de reposo y libertad segura”; “...Os pido, os ruego que permanezcáis unidos, para que no seáis los asesinos de la Patria y vuestros propios verdugos”; “Oíd mis súplicas: salvad la República... si un hombre fuese necesario para sostener el Estado, este Estado no debería existir, y al fin no existirá”; “La deuda pública... reclama de vosotros su más sagrados derechos. La justicia pide códigos capaces de defender los derechos y la inocencia de hombres libres”. El 27 de abril, el Libertador renuncia a la presidencia de la República en un mensaje al Congreso Admirable. El 8 de mayo, Simón parte de Bogotá a Cartagena. El 4 de junio es asesinado el general Sucre en el cerro de Berruecos, cuando regresaba a la ciudad de Quito para reunirse con su familia. Los bandidos, al mando del traidor peruano Obando, lo estaban esperando... Sucre debía ser el sucesor del Libertador. El 13 del mismo mes, se encarga de la Presidencia de Colombia, Joaquín Mosquera. El 1° de julio, al pie del Cerro de la Popa, cerca de Cartagena, Simón recibe la noticia de la muerte de Sucre. El 1° de agosto, el Libertador escribe, inspirado sobre la muerte de Sucre.

Del 2 al 5 de Septiembre, ante la incertidumbre, hay pronunciamientos desde Bogotá y la mayoría de capitales para que Simón Bolívar asuma la presidencia. El 5 del mismo mes, Urdaneta es nombrado como Jefe de Estado, mientras llega el Libertador llamado por las tropas y gran parte del público. El 18 contesta Bolívar pero no expresa que quiera la presidencia y el 25, en carta a Vergara, Simón expone claramente su decisión de no tomar de nuevo el poder, ni ir a Bogotá. El 15 de octubre, a causa de sus males, se detiene en Soledad. El 6 de diciembre, parte para su última morada: la Quinta de San Pedro Alejandrino en Santa Marta. El 10 del mismo mes, el Obispo de Santa Marta se encarga de hacerle saber a Simón Bolívar su grave estado de salud. Simón escucha al Obispo con tranquilidad y resignación y en seguida se presta debidamente para el trance final. Recibe los Santos Sacramentos y al saber que su obra magna, la Gran Colombia , gracias a la politiquería de una elite que jamás estuvo en el combate –Venezuela y Ecuador ya son Estados separados-, Bolívar dicta su última proclama, la cual es un verdadero testamento político, que contiene las siguientes frases: “He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono… ¡Colombianos: Mis últimos votos son por la felicidad de la Patria. Si mi muerte contribuye para que cesen los partidos, y se consolide la Unión, yo bajaré tranquilo al sepulcro”. El 17 de diciembre, siendo la una y siete de la tarde, fallece el Libertador. Sus ojos son cerrados por el doctor Reverend y como símbolo de respeto y de veneración de los pueblos sus restos mortales son conservados en el Panteón Nacional, monumento venezolano en el que el mundo entero le rinde homenaje para perpetuar la memoria de uno de los más grandes revolucionarios de toda la Historia.